sábado, 13 de diciembre de 2008

Otro de olvido

Rubén Bonifaz Nuño

Aquel amor que alzó su ardiente
muralla inútil contra el tiempo,
su tierna soledad callada,
se derrumba y yace, y se cubre
de polvo y ceniza y preguntas.

Sufre la carne, y la nostalgia
llaga el corazón, y la muerte
sube lentamente a los ojos.
Triste como la luz entre nieblas
un ángel permanece a solas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

QUE BUEN POEMA
GRACIAS MOI
T_T
BETO.