martes, 2 de diciembre de 2008

Una rosa roja sobre un fondo negro

Ayer que salí del trabajo tenía toda la intención de llegar a casa temprano y ver una película, no sabía si ver Le Fabuleux Destin d' Amelie Poulain o La novena puerta. Todo parecía indicar que llegaría a las 7:30 pero esta ciudad es absolutamente impredecible. Estaba cerrada la avenida donde está la iglesia de San Judas Tadeo y no había ningún micro, la fila de personas esperando era de unas 50 almas, eso era esperar mínimo dos o tres micros. Desesperado caminé a Reforma, tomé Av. Juárez, caminé sobre la Alameda y salí a Eje central para tomar el micro.

Cuando iba a subir una mujer se adelantó a mí, prácticamente se metió a la brava, pero no importó, de todos modos nos iríamos parados. En el camino ella se me quedaba viendo y yo no me había dado cuenta de como era aquella mujer hasta que me sentí observado. Total, tenía como unos 26 años, me llegaba al hombro, cabello chino y unos ojos al estilo Piaf. En una de esas nuestras miradas cruzaron al mismo tiempo, ella sonrió y yo hice una leve sonrisa. Al terminar de hacerlo, una persona que estaba sentada se paró y ella se sentó. Yo me fui recorriendo y ya no volví a ver a esa mujer.

Llegué a casa. Puse la película de La novena puerta pero esta no corrió en el DVD. Finalmente terminé viendo la película de Amelie. Recordé cuando la vi en el cine, las personas que en ese momento me acompañaron y la manera como lloré. Ayer también lo hice. Lloré porque sé que la vida está cambiando y tengo miedo pero me estoy enfrentando de lleno a ello, no le tengo miedo a lo que venga, finalmente todo pasa, sólo hay que aprender a bañarse en el río que nunca te moja con la misma agua.

Sólo hay una cosa que quiero resaltar de la película. Hay que dejar de soñar y enfrentarse a la vida.

Unas canciones para recordar:

Fito Páez: Brillante sobre el mic


Y San Pascualito Rey: Beso de muerto

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