lunes, 27 de julio de 2009

El oficio del escritor I

Recuerdo cuando leí El periquillo Sarmiento de Fernández de Lizardi, un libro que retrata con maestría a un México que siempre se enfrenta al cambio y siempre sigue igual. El punto es que este libro tiene una de las frases más famosas de la cultura popular: “La letra con sangre entra”.
No hay de otra, en verdad así es esto de escribir. Dejar el ser en cada palabra es un paso muy complicado; pero empezar a escribir, eso sí que es un verdadero acto de sufrimiento. La constancia es el factor primordial. Cuando estudiaba Filosofía uno de mis maestros, Efraín Lazos, nos decía que teníamos que escribir una cuartilla diaria de lo que fuera, así lograríamos agilizar la pluma. Afortunadamente yo tenía esa mala costumbre desde antes de entrar a la universidad. En aquellos años todo era más sencillo para el oficio que tanto amo. Sin embargo, ahora es un gran reto.
Ser corrector de estilo te da la felicidad de conocer los textos desde antes que los lectores lo vean. Eres parte importante del proceso pues por tus ojos y tu pluma color rojo revisas muchas cosas que tendrán la función de atrapar o alejar al lector. Sí, es muy agradable tener una función como tal, lo malo es que el proceso creativo comienza a olvidarse, los textos propios se convierten lentamente en un “para cuando tenga tiempo”, cada vez es más difícil escribir algo y si lo escribes es aún más complicado terminarlo. Ni hablar de la lectura, pues ésta disminuye mucho, se limita al transporte público, a una o dos horas de lectura en la cama. En fin, cuanto más estás en el mundo de la escritura, más sientes ese esfuerzo por escribir algo, entonces entiendes que en verdad “La letra con sangre entra”.

2 comentarios:

URGANDA dijo...

Ahora pienso en cuánta falta me hicieron las sabias palabras de Lazos...
Y concuerdo contigo: tortuosos son los caminos del escribidor...

abrazo...

Sr No quiero dijo...

Tsssss.....