sábado, 22 de agosto de 2009

¿?

El texto que sigue ha sido tomado de las noticas de elcastellano.org; aunque la reflexión podría ser mejor guarda o mantiene lo básico sobre el origen de los signos de puntuación.

Con frecuencia nos preguntan por qué el español es la única lengua que emplea el signo de interrogación inicial, y cuál es el origen del signo final de interrogación empleado en todas las lenguas europeas modernas. La respuesta nos la trajo al Foro Cervantes María López-Contreras González, quien investigó el tema en la red.
1º) - En la mayoría de los idiomas se utiliza un único signo de interrogación al final de la frase interrogativa: How old are you? (Inglés: ¿Cuántos años tienes?). Este fue el uso habitual también en español, hasta mucho después de que la segunda edición de la Ortografía de la Real Academia, en 1754, declarase preceptivo iniciar las preguntas con el signo de apertura de interrogación invertido, (¿) y terminarlas con el signo de interrogación ya existente (?) – ¿Qué edad tienes?–, al tiempo que se ordenaba lo mismo para los signos de admiración (¡) y (!). Este criterio, en realidad, no se generalizaría hasta casi un siglo más tarde, ya que desde esa fecha de mediados del siglo XVIII hasta mediados del XIX la Real Academia Española no tuvo, ni mucho menos, el carácter corporativo e institucional que le iba a conferir la monarquía isabelina posteriormente. Las imprentas siguieron editando según la costumbre: ubicaban solamente un signo al final de las frases interrogativas o exclamativas. Si los signos iniciales se extendieron en las tipografías, no se debió a que el español tenga el problema de que no se sabe en qué momento se inicia la frase interrogativa o admirativa (la sintaxis de otras lenguas también desconoce ese momento), sino al carácter forzoso que dio la monarquía a los criterios de la Real. La norma de los signos de interrogación y exclamación iniciales fue impuesta, simplemente, de la mano de la Gramática oficial de la institución monárquica. Su carácter compulsorio estaba limitado al muy reducido ámbito idiomático de España (ver, por ejemplo, la resistencia de Chile). Una solución intermedia muy corriente consistió en utilizar los signos de apertura sólo cuando el enunciado era largo, o con riesgo de ambigüedad, pero no para las frases breves y claramente interrogativas, como Quién vive? [cita requerida].>> http://es.wikip edia.org/wiki/Signos_de_interrogaci%C3%B 3n 2º) - Qué son los signos de puntuación y cuál es su historia. Los signos de puntuación son herramientas específicamente creadas para ayudar a los lectores a comprender el significado de los textos. En los inicios de la escritura alfabética los textos eran muy diferentes de los actuales; estaban compuestos por letras que formaban una aglomeración consecutiva y compacta, en la cual no había ninguna puntuación. Esto hacía tan difícil su lectura que era indispensable leerlos en voz alta, para ir demarcando con el tono de la voz las palabras y las frases. Fueron necesarios por lo menos quince siglos para que se produjera la separación gradual de las letras de los textos en palabras y frases. En los comienzos de la Edad Media se adoptó la costumbre de poner las frases en líneas separadas; luego aparecieron la coma y el punto; posteriormente se adoptaron las mayúsculas iniciales, los paréntesis, la separación entre párrafos, hasta llegar a la diversidad de signos que tenemos hoy. Este desarrollo de la puntuación hizo posible la aparición de la lectura silenciosa a la que ahora estamos habituados. La historia de la escritura en Occidente subraya un hecho clave: el lector es quien se beneficia del buen uso de los signos de puntuación. Cuando un autor, al escribir un texto, cuida la puntuación, no lo hace por un vano alarde de erudición sino porque tiene interés en que sus lectores entiendan lo que dice. El mal uso de la puntuación indica, por contraste, que posiblemente el autor no tiene claro lo que quiere decir. (...) 3. Signo de interrogación.- Origen El origen del signo es oscuro y se han formulado varias hipótesis[2]: - Puede ser una estilización de Qo, abreviación de la palabra latina quaestio. - Puede ser una modificación del signo de interrogación griego, que en su forma es idéntico a nuestro punto y coma. - También se ha asociado el signo a la notación musical de las neumas. - Parecido a la anterior es la hipótesis de que expresa gráficamente la entonación del hablante. - Finalmente, hay quienes atribuyen la invención a personas concretas de la Antigüedad o la Edad Media.>> http://www.wikilen gua.org/index.php/Interrogaci%C3%B3n

http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1077

sábado, 8 de agosto de 2009

Teseo

Los minutos caen como gotas de sangre, desperdiciándose, desparramándose, recorriendo lentamente mi cuerpo. Traté de dormir hace unas horas pero fue en vano, por mi mente han rodado mil y un veces las mismas imágenes. Es horrible.

El laberinto me tiene atrapado, estoy dentro, he caminado buscando otras sendas, quiero escapar, dejar tras de mí ese hado maldito que me cargo. Cruel verdad dicha por el oráculo, ¡deja de torturarme! He dado pasos para atrás, los he dado hacia delante, recovecos he encontrado, túneles mentales… pienso y meso con locura los rizos émulos del caracol y lo único que veo es que no hay salida. No hay salida.

He visto unas huellas, estaba alegre de ver algo humano, pero al medir el pie con el mío, descubrí con pesar que era mi propio pie el que había fosilizado esa vana ilusión de ver a otro, de compartir con otro mis pesares. Laberinto cruel. Paradoja que niegas el movimiento y el tiempo, Aquiles nunca alcanza a la tortuga, a un punto otro más y otro más y así al ¿infinito?

El eterno retorno de lo mismo. Quise evitar conocerte pues sabía que en cuanto supiera de tu existencia las cosas nunca serían iguales. Eso somos, un ensayo constante condenado a repetirse, condenado a escribir una y otra vez las mismas palabras. Pero qué pasa cuando sólo nos quedan ellas, tan vacuas, perecederas, fieras esclavas de la finitud humana. Tu nombre es lo único que conservo. Tiempo, si fueras una niño serías caprichoso, pero no existes, eres una ilusión que nos creamos para acostumbrarnos a caminar constantemente por nuestro laberinto.

Ayer hubo algo diferente en el camino, era… ya no recuerdo su nombre.

lunes, 3 de agosto de 2009

Fragmentos de unos pensamientos escritos en una botella

Ser no quiero, no puedo más, estar vivo es algo que me abruma. Mi hastío por la vida nació con esa mujer se queja siempre, siempre, siempre. No soporto escucharla, me caga. Se quejaba de lo que hacía, de lo que dejaba de hacer, que si decía, que si no lo decía, que si no defendía, que si defendía; lo más absurdo de todo es que no sé cómo vivir sin ella, la necesito como la rémora necesita del tiurón… y es que ni muertas se mueren. Todo es como... caer entre risas. ¿Desaparecerá?

Salté y caí más.

Nada en el mundo es real...

Si yo no hiciera por lo menos una locura por año, me volvería loco, pero cuando aparezco en su sueño... pienso que el que tiene imaginación con qué facilidad saca de la nada un mundo. Si tan sólo...

Lo bueno que si tarigo mi apraguasa de pacotilla porque es necesario cubrirse del cielo, de ese que significa imposibilidad de los ángeles, baterías para una panchanga en las muy altas horas de la noche. Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir en un sueño y esta espera es otro modo de presencia; cómo se aman ciertas cosas oscuras: "elle est pas solitaire, elle est pas solidaire, elle est paresseuse, elle est pas reciproque, elle est pas en cloque". Y así es como la pura sonrisa de una mujer lo hace a uno volar como globo aerostático en el que se buscar perderse en una boca, en la lengua, de esas lenguas que son definitivas en nuestra vida. Con lo que me gusta mentir...

No te lo pienses dos veces, haz lo que te dicte el alma.