viernes, 18 de diciembre de 2009

El idioma y el mercado del libro en América Latina

Sí, dije que ya no publicaría nada hasta regresar de vacaciones, pero después de leer este artículo tan interesante no pude dejar de ponerlo en el blog. Gracias al twitter y a twitter/libreros di con la presente investigación. Disfrútenlo tanto como yo. El texto lo tome de http://dtil.unilat.org/tercer_seminario/actas/uribe_es.htm#3a

El idioma y el mercado del libro en América Latina



Richard Uribe - Subdirector de Libro y Desarrollo - Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe

La industria editorial, si bien genera contenidos culturales, científicos y educativos, su expansión está sujeta a las dinámicas del mercado (oferta y demanda) y a la propia dinámica que impulsa la generación de nuevos lectores y el desarrollo de nuevos sustratos sobre los cuales se fijan los contenidos editoriales. Dentro de los factores que permiten un mayor conocimiento de ese mercado se encuentra la segmentación del producto, la cual está determinada, a su vez, por las características del mercado y la población a la que se pretenda llegar. Una de esas características básicas es el idioma de la publicación, que se convierte, a simple vista, en una característica imperceptible dentro de las decisiones editoriales. Aunque es la característica determinante.
Lo más común en la decisión del idioma es que este sea coincidente con la lengua nativa del editor. Los libros se editan, por lo general, para mercados y nichos específicos circunscritos a áreas geográficas o geopolíticas con idiomas comunes. Sin embargo, dentro de la segmentación del mercado, la publicación en idiomas diferentes a la lengua nativa es una característica que permite la incursión en grupos poblacionales particulares e incluso la incursión en mercados internacionales para ampliar el tamaño del mercado. Esto se logra a partir de la traducción de textos, bien sea para traspasar fronteras idiomáticas por fuera del territorio nacional –comercio internacional– o, dentro del territorio nacional, para penetrar mercados lingüísticos minoritarios.
Además de las fronteras lingüísticas, en la edición existen los modismos y regionalismos que implican adaptaciones del contenido del libro. Como políticas editoriales, usualmente, dichas adaptaciones se hacen principalmente para títulos de literatura infantil y juvenil, cuando se proyecta atender diferentes países con lengua común. Y a los textos escolares que se desarrollan en concordancia con el lenguaje específico de cada país y los pensum de los ministerios de educación.
En los demás títulos los editores buscan aproximarse a los términos de uso más generalizado para todos los lectores; y en ese caso en ediciones realizadas para diferentes países los ajustes en la práctica se realizan por conducto de los correctores de estilo. Desde luego publicaciones con giros lingüísticos específicos de regiones o ciudades que se editan para mercados agrupan grupos poblacionales culturalmente semejantes, enriquecen la bibliodiversidad y por lo tanto la diversidad cultural.
Quisiera, en este momento, incluir una breve explicación necesaria para el entendimiento de las cifras relacionadas con el mercado y las lenguas de edición.
Las estadísticas de exportaciones o importaciones de libros se originan principalmente en dos fuentes:
1. Las exportaciones realizadas por los editores de libros que editan y producen en sus respectivos países o a través de sus agentes exportadores. Estos libros se editan y exportan a mercados donde pueden ser leídos.
2. Las exportaciones realizadas por las industrias gráficas atendiendo los pedidos que les formulan editores de otros países para producir físicamente el libro por encargo (maquilas). Dichos libros se exportan a precios de impresión, en promedio hasta un tercio del precio de venta editorial y su flujo comercial no se relaciona con las lenguas de los mercados importadores sino con los costos de producción y fletes.
El libro, como mercancía física, es idéntico en los dos casos para fines de trámites aduaneros, por lo cual el sistema armonizado arancelario por lo general no los discrimina.
La documentación de las exportaciones o importaciones de libros (manifiestos y facturas) es la única que permite la realización de estudios especializados para establecer la proporción de las exportaciones entre el libro de contenido editorial y el libro impreso.
En el contexto de las naciones, los servicios de impresión se ofrecen en todos los países del mundo, con menor o mayor grado de desarrollo tecnológico, dado que esta es una industria ampliamente establecida; sin embargo, son muy pocos los países del mundo que han desarrollado una experticia exportadora y una logística de entrega para tirajes grandes (impresión en rotativas y encuadernación en línea) que permitan el suministro de los libros en los tiempos requeridos por el editor. Algunos países de Asia como Singapur y China son proveedores de imprenta. En América Latina son exportadores de este servicio: México, Colombia, Chile y Perú. En Europa lo son: España, Italia, Inglaterra y Alemania, para libros de alta calidad gráfica y encuadernaciones de lujo.
Hecha esta aclaración metodológica regresamos al objeto de nuestra intervención.
El comercio internacional del libro se produce principalmente entre países que hablan la misma lengua y sin obstáculos arancelarios desde el Convenio internacional  denominado de Florencia 1950 de la UNESCO. En la medida que la población de los países aumente su poder adquisitivo y aumenten los hábitos de lectura, es de esperar que en la región se amplíe el comercio internacional y el intercambio editorial, superando las limitantes impuestas por los esquemas de distribución y promoción.

Comercio exterior
Las exportaciones mundiales de libros presentaron un crecimiento del 28,1 % entre 1998 y 2004. En 1998, Estados Unidos, Inglaterra y Alemania participaban en las exportaciones mundiales con 47 %; México, Colombia, Argentina y Chile, con 10 %; Francia e Italia participan con 11,40 % y el 31,6 % restante lo exportó el resto del mundo [1]. Esta concentración en las exportaciones se explica porque casi todos los demás países tienen industrias editoriales que atienden solamente (o en su inmensa mayoría) sus mercados locales por razones exclusivamente idiomáticas. La participación de Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, había disminuido para 2002 a 43,5 %. Los Estados Unidos pierden 4,4 puntos de participación. En ese mismo año las exportaciones de China (incluyendo Hong Kong) crecieron 255 % incrementando en 4,3 % su participación. Es importante aclarar que el crecimiento de China obedece a libros impresos en ese país por encargo por editores de otros países, por ventajas en costo de impresión. Habría que establecer cuántos puntos de esa nueva demanda corresponden a la generada por editores norteamericanos. Si fuese equivalente se podría afirmar que el mercado editorial en términos lingüísticos se mantiene igual en el período analizado.

Las exportaciones de América Latina
Las exportaciones totales de libros de América Latina en 2004 fueron de 339 millones de dólares. Muy poco si se tiene en cuenta que se producen cerca de 50 000 títulos al año. El mayor volumen de exportaciones se hizo al interior de Hispano América (63,4 %), lo que muestra la importancia del mercado intraregional del libro por el factor común del idioma. Si bien el resto de las exportaciones se realizaron a países de habla inglesa (28,3 %), el 97 % de dichas exportaciones a los Estados Unidos correspondieron a órdenes de maquila, aunque cada vez sean mayores las demandas por títulos editoriales, de las poblaciones hispanohablantes fraccionadas en diferentes ciudades del territorio norteamericano. Sobre este tema volveré brevemente más adelante.
El 3,2 % de las exportaciones se hicieron a países que hablan portugués; el 2,3 % a España y el restante 0,6 % a otras zonas idiomáticas del mundo.
En resumen, los editores de América Latina solo exportan sus títulos editoriales a países donde se habla español.
La mayoría de los países, en América Latina, tienen muy pocas exportaciones, es de especial relevancia el caso de Brasil que, si bien representa un poco más del 37 % de la población entre los países de la región y produce cerca de 30 000 títulos, solamente representa el 6 % de las exportaciones. Esto se da en gran medida por razones idiomáticas.

Las importaciones de América Latina
Por otra parte, las importaciones de libros del resto del mundo a América Latina, en el período 2001-2004, alcanzaron en promedio la cifra de 870 millones de dólares. El 31,3 % de estas importaciones provienen de España; el 27,9 % de países de habla inglesa; el 27,1 % de países de América Latina hispanohablante; y el 11,8 % de otras zonas idiomáticas.
Origen de las importaciones de libros realizadas por América Latina 2001-2004
(Miles de Dólares CIF)

País
2001
2002
2003
2004
España
328 203
282 802
241 459
238 475
Brasil
7 130
7 530
6 760
6 755
Habla inglesa
313 129
260 358
232 259
228 640
Otros idiomas
88 389
89 248
100 159
105 883
Hispanoamérica
251 354
219 802
233 439
238 492
Total
988 205
859 740
814 076
818 245
Fuente: COMTRADE
Las importaciones per cápita de libros son un buen indicador, aunque poco conocido, para analizar con determinadas restricciones las relaciones entre idiomas, el desarrollo de las industrias editoriales locales y hábitos importadores de los lectores. A continuación, se enumeran algunos ejemplos:
1. Estados Unidos importa 7 dólares per cápita, pero tiene una industria editorial local muy desarrollada en títulos en inglés; mientras su vecino Canadá, un país con relativamente pocos habitantes y un poder adquisitivo alto, tiene 34 dólares de importaciones de libros per cápita, en gran parte como resultado de las importaciones desde los Estados Unidos, dado que la población habla inglés, aunque en otras regiones de ese país también se hable el francés.
2. Alemania, una de las potencias editoriales mundiales con los índices de lectura más altos, importa 8 dólares per cápita; mientras que sus vecinos Austria y Suiza, países con poblaciones lectoras en idioma alemán, poseen un alto poder adquisitivo e industrias editoriales menores importan 38 y 64 dólares respectivamente. En gran parte, dichas importaciones provienen de la industria editorial alemana.
3. Japón importa 3 dólares per cápita pues, por factores idiomáticos, la producción editorial local atiende casi la totalidad del mercado.
4. Las dos industrias editoriales más desarrolladas en Latinoamérica que publican en español son México y Argentina. En la primera, las importaciones se han mantenido alrededor de cuatro dólares per cápita y en la segunda, Argentina, alrededor de los tres y medio dólares (por debajo de un dólar durante la crisis interna del 2003 y la fuerte devaluación de su moneda ya superada en la actualidad). La tercera industria editorial es Colombia, pero sus importaciones per cápita están alrededor de un dólar. El poder adquisitivo per cápita es menor. La industria editorial colombiana es altamente competitiva y, aunque esta orientada en gran medida hacia las exportaciones, atiende bien al mercado local.
España es el origen del 29 % de las importaciones, pero tan solo es el destino del 2,3 % de las exportaciones latinoamericanas de libros. Aquí, si bien el flujo no tendría obstáculos por la lengua, son otros y diversos los factores que los últimos ochenta años han generado ese desequilibrio. Hoy en día uno de esos factores es que son los propios editores en España quienes editan a los autores latinoamericanos por los que tienen preferencias los lectores españoles y también los latinoamericanos y, tal vez, la falta de gestión empresarial de las editoriales para penetrar los exigentes niveles competitivos del mercado español. Las exportaciones españolas son en su mayoría a los países hispanohablantes de América Latina. Aunque, en los últimos tres años, han penetrado en los Estados Unidos y otros mercados europeos.





Para la mayoría de los países de América Latina el mercado más importante es el intraregional y, especialmente, el de los países vecinos, salvo México que es el principal importador de la región. Este es el caso de Argentina (74,4 %), Bolivia (77,1 %), Chile (77,5 %), Colombia (85,3 %), Costa Rica (51,9 %), Ecuador (65,71 %), El Salvador (98,6 %), Guatemala (96,4 %), Nicaragua (86,2 %), Perú (79,1 %) y Venezuela (75,5 %).
En el caso de Brasil, la industria editorial publica en portugués para atender el mercado local que concentra la mayoría de la población mundial que lee en este idioma.

Títulos registrados en el ISBN por lenguas
En América Latina y el Caribe, en el período 2001-2005, se reportaron ante las cámaras del libro y bibliotecas nacionales 362 615 títulos que obtuvieron el ISBN. En 2005 fueron reportados 84 094 títulos.
Es preciso aquí hacer una advertencia metodológica: aclarando que el que los autores o editores registren el libro no significa que el mismo salga al mercado, aunque en la mayoría de los casos sea así (hay libros editados que se difunden pero no se venden; además existe en algunas agencias de registro un rezago en el año, en el título que se ingresa en el sistema del ISBN y también que en algunos casos todavía existen libros en América Latina que no tienen ISBN, aunque este número de identificación internacional estándar sea necesario, por ejemplo, para los códigos de barra requeridos en las cajas registradores de las librerías y almacenes detallistas).
La información registrada de cada uno de los títulos en las agencias ISBN nacionales (bibliotecas publicas o cámaras del libro, en México es la Oficina de Derechos de Autor) se consolida en las bases del RILVI, proyecto aprobado por la Cumbre de los Presidentes de Iberoamérica y en las del Servicio de Información Estadística Regional, SIER, del CERLALC. Con ellas se realiza el presente análisis por un software que desarrollamos en el CERLALC denominado Destila. En la base se registra la información de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Republica Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Para analizar el mercado de las lenguas, la información consignada en el SIER brinda un aporte relevante.
La Base, en ese sentido, presentó problemas de carácter metodológico, especialmente por la falta de estandarización de la variable lengua, porque los editores que diligenciaron el formulario de las agencias ISBN, en muchos países, categorizaron las lenguas indígenas como “otros idiomas”, por lo que, por ejemplo en México, Guatemala y Colombia, entre otros, la base reportaba muy pocos títulos en las lenguas indígenas.
El saber las lenguas en las que publica cada país sus libros nos da un indicador de su composición poblacional y de la demanda de dicha población por libros, tanto en su idioma materno como en otros idiomas. De igual manera, dice mucho que poblaciones minoritarias dejan de lado su idioma materno por el idioma dominante en la región a la que pertenecen para poder entrar en intercambio comercial, intercambio que así planteado no favorece la diversidad cultural. Otra posible explicación se encuentra en la escasa publicación de libros en las lenguas indígenas.
No solo es importante el número de títulos como un indicador de cantidad respecto a los publicados por lenguas dominantes en la región, como el español y portugués, también es un aporte valioso conocer qué producen, en cuanto a contenidos, y quiénes los producen, para la sostenibilidad de la diversidad cultural. El de dónde surgen los títulos toma importancia en la medida en la que las comunidades determinan sus contenidos y no son contenidos traducidos de otras lenguas. La información sobre idiomas traducidos y sobre si son publicaciones monolíticas o bilingües son datos que serán de interés para futuros análisis.
Al discriminar el volumen de títulos (362 615) en los últimos cinco años por el idioma en el que se publicaron, el español y el portugués son las dos lenguas con mayor participación (esto desde luego no es ninguna novedad). El 58,1 % de los títulos se publicaron en español, el 38,7 % en portugués y el resto se registró en otros idiomas. Prácticamente en la misma relación, como Ethnologue estima, de la población según idiomas que se hablan en la región: 271 928 700 personas hablan español y 163 153 389 hablan portugués, salvo para las lenguas indígenas. Las estimaciones hoy son más altas pero la proporción se mantiene.
Los pocos títulos registrados en otras lenguas, diferentes al español y portugués, son los editados en francés, italiano, alemán, y en japonés (en el total con los demás idiomas el 1,6 %), lenguas que cubren demandas de grupos poblacionales minoritarios que inmigraron al continente americano y conservan sus lenguas maternas a la par que el español y el portugués.
En el caso de los títulos registrados en inglés, su número es un poco mayor dado el uso del inglés como lengua extranjera en algunos países o como idioma exigido para acceder al grado universitario en muchas universidades de América Latina y son, en su mayoría, de carácter científico o educativos (2,3 %).
La participación de títulos registrados en inglés parece baja frente a la población que aprende o dice hablar el idioma inglés en Latinoamérica, esto se da porque los libros en inglés, usualmente para aprender el idioma, se importan: el 28 % de las importaciones totales de libros de América Latina son hechas a los Estados Unidos.
Los títulos registrados en lenguas indígenas, son inferiores al 1 %, esta baja participación de la lengua indígena tiene varias explicaciones en las que ahondaremos más adelante, desde el punto de vista del mercado editorial, y, desde luego, no guarda ninguna proporción con la población indígena del continente estimada en 34 millones.
Debido a la existencia de lenguas dominantes, que pertenecen a sistemas económicos dominantes, muchas lenguas ocupan puestos marginales por el uso funcional de otras lenguas en los mercados. Las presiones culturales y económicas, y el uso de nuevas tecnologías que requieren la homogenización en los códigos de comunicación han desplazando y reemplazando las lenguas usadas por minorías.

Una primera mirada a los títulos editados en lenguas indígenas
En términos generales, las editoriales comerciales en América Latina no han abordado la producción de títulos en lenguas indígenas por razones de mercado. La escasa producción editorial en lenguas indígenas está en el campo de políticas gubernamentales o en más aislados casos, obedeciendo a ediciones institucionales u organizaciones no gubernamentales.
En esta evaluación, muy preliminar, los títulos registrados en lenguas indígenas tienen una participación de 0,07 %, este porcentaje corresponde a 243 títulos publicados en alguna lengua indígena. Los títulos registrados en español y una lengua indígena corresponden 0,01 %, es decir, a 23 títulos, 7 en español–guaraní; 12 en español-shuar; y 4 en español-quechua/quichua. ¿Tendremos subregistro en la producción? O estos datos pueden ser explicados por razones como que la tradición oral es, para muchas comunidades, más importante que la tradición escrita, y los índices de alfabetización en lengua materna son muy bajos. En segundo lugar, la diversidad lingüística es amplia en América Latina, lo que hace que la población asociada a cada lengua sea de poca densidad. Los estudios recientes sobre la cartografía de las lenguas indígenas reconfirman la complejidad que representan el número de familias y lenguas indígenas identificadas.
Como ejemplo, en Colombia, la población asociada a la familia Chibcha es de 19 988, según el CENSO de 1993 realizado por el DANE, esta familia lingüística está compuesta, a su vez, por las lenguas Kogui, Ika, Wiwa, Uwa, Chimila, Barí, y Kuna. En la praxis esta segmentación conlleva a una división de la población en grupos aún más pequeños, que, si bien pertenecen a la misma familia lingüística, su lengua está diferenciada por la manera en cómo cada comunidad percibe el entorno y lo que media entre la realidad y los símbolos. Esto imposibilita el uso de un texto para el total de la población perteneciente a la familia lingüística.
En esta primera aproximación sobre los títulos registrados e identificados en lenguas indígenas en América Latina (243 títulos), se registraron 36 lenguas diferentes que son: aleute (América del Norte), guaraní (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay), aymará (Bolivia, Perú, Argentina, Chile), quechua-quichua (Perú, Ecuador, Colombia), Maya, Achi, Qeqchi, Poqomchi, Mixteca, Kixhee, Kaqchikel, Mapudingun, Tzutujil, Mazateco, Tzaltal, Tzotzil, Totonaco, Zoque, Popti, Qanjobal, Kaqchikel, Pogoman, Man (Guatemala, México, Nicaragua), Guayabero, Wayuu, Piaroa, Kogui, Indigena-Colombia (Colombia), Pemon (Venezuela), Kunza, Ayoreo (Paraguay, Bolivia), Enxet (Paraguay), Trinitario, Tsimane (Bolivia).
La familia lingüística que más títulos registró es la maya, que participa en el total con 54 títulos, la quechua con 28, la jaqi con la lengua aymará con 27, la guaraní con 19 y la chibcha con la lengua kogui con 16. Estas familias lingüísticas corresponden en América Latina a las familias con mayor población indígena, se estima que hay 16 251 095 hablantes de lenguas de la familia maya, 8 037 500 de la familia quechua, 2 227 642 de la familia aymará, y 4 688 670 de la familia Tupí-guaraní, según datos registrados en Ethnologe.
En el caso de la familia maya, si bien en las lenguas que se registran los títulos son diversos y registraron pocos títulos en el mismo período analizado (2001-2005), existe una continuidad en los títulos y en el contenido, como los cuentos en diferentes lenguas maya. Esto mismo sucede con las lenguas quechua, aymará, guaraní y kogui, que presentan una continuidad en cuanto a contenidos.
En el caso de la lengua kunza, en Chile, en otro tipo de ejemplo más particular, el diccionario Kunza-Castellano fue editado por La Corporación Nacional del Cobre, codelco, que pertenece al Ministerio de Minas. Actualmente, la lengua kunza es considerada como lengua muerta, sobrevive por la existencia de indígenas que recitan oraciones y canto en los ritos, pero no tiene claridad de su significado. La comunidad indígena se resiste a perder su lengua y trabaja por la recuperación de palabras para introducirlas en los procesos educativos.
En lenguas como la ayoreo, trinitario, tsamani, los títulos son religiosos y están asociados a la editorial Sociedad bíblica bolivariana.
Los contenidos educativos son básicamente para la primaria y secundaria y pertenecen al diseño de pensum de los ministerios de educación en algunos países, como La Secretaría de Educación Pública de México y los Ministerios de Educación de Guatemala, Bolivia, Perú y Paraguay. El Programa de apoyo al sector educativo de Guatemala y la Fundación Cholsamaj, la Sociedad bíblica bolivariana, el Instituto Superior Simón Bolívar y el Instituto de lengua y cultura aymará.
En Colombia, la editorial Fundición para los pueblos marginados, tiene publicados los títulos de la lengua kogui, al igual que los textos en wayuu que son en su mayoría literatura aborigen.
Es importante resaltar que, si bien los mitos, leyendas y cuentos, no son clasificados como textos escolares, hacen parte de procesos formativos que implementan las comunidades indígenas para formar a los miembros en cuanto a valores y códigos simbólicos que, a la vez nutren sus lenguas y les dan vigencia.
En Guatemala [2], como un último ejemplo, existe un programa para fortalecer la educación bilingüe de las comunidades lingüísticas mayas con la producción de Textos Escolares. La Dirección General de Educación Bilingüe e Intercultural, BIGEBI, dentro de sus funciones, tiene la responsabilidad de fortalecer la calidad educativa de los niños y las niñas desde el idioma materno, sea este el castellano o no. Debido a la reconocida diversidad de lenguas nativas con las que cuenta Guatemala, se realizó la autoría, edición, impresión y distribución de textos bilingües de primero, segundo y tercer grado, en castellano como segunda lengua. Se contó con libros bilingües de Cultura Maya y Matemáticas, en los cuatro idiomas mayas mayoritarios del país (Q’eqchi, Mam, K’iche’ y Kaqchikel), en quince idiomas mayas: Q’eqchi, Poqomchi, Achi, Ch’orti, Mopan, Poqoman, Man, K’iche’, Kaqchikel, Tz’utujil, Ixil, Akateko, Awuakateko, Chuj y Popti’. El proyecto fue financiado por el BID, el BM, el Gobierno de Bélgica, la Agencia Internacional de Desarrollo (AID),  el Programa de Apoyo del Sector Educativo (PROASE).
Para el período 2000-2004 se produjeron y distribuyeron la siguiente cantidad de textos por idioma y por grado [3].
Primer Grado
Idiomas
Áreas de Aprendizaje
Cultura Maya
Matemática
Castellano
como L2
Total
K’iche’
60 404
60 404

120 808
Mam
62 932
62 932

125 864
Kaqchikel
39 766
39 766

79 532
Q’eqchi’
38 431
38 431

76 862
Español


201 234
201 234
Totales
201 533
201 533
201 234
604 300

Segundo Grado
Idiomas
Áreas de Aprendizaje
Cultura Maya
Matemática
Castellano
como L2
Total
K’iche’
25 000
25 000

50 000
Mam
20 000
20 000

40 000
Kaqchikel
15 000
15 000

30 000
Español


60 000
60 000
Totales
60 000
60 000
60 000
180 000

La incorporación al mercado editorial por parte de empresas privadas en el campo de las lenguas indígenas no está dentro de sus proyectos. Por un lado, las comunidades indígenas tienen bajas tasas de alfabetización en lengua materna, para muchas etnias la tradición oral es más importante que la escrita y sus ingresos son bajos, estos tres factores impiden consolidar una demanda estable y continua. Por el lado de la producción editorial, a cargo de los gobiernos y entidades sin ánimo de lucro, se enfrenta una segmentación del mercado asociado a la diversidad lingüística del continente que exige, por parte de estos proyectos editoriales, un grado de especialización que cumpla con las necesidades indígenas.
La etnoeducación, como principal herramienta de apoyo a los procesos educativos bilingües que demandan las comunidades indígenas, da respuesta al problema existente en la formación de grupos minoritarios, que se han dado cuenta que el sistema educativo que han venido implementando no forma a los miembros a construir y preservar la identidad. Las comunidades indígenas han puesto en las agendas del gobierno la importancia de rediseñar la educación que reciben y se constituyen como desarrolladores de su propia educación. En este proceso es que tiene cabida la preservación de la lengua materna como principal herramienta educativa y los textos publicados en dicha lengua como un instrumento que toma valor como acervo de identidad.
En síntesis, en América hay extensas regiones geopolíticas con lenguas comunes que han permitido flujos de títulos que alimentan el comercio intraregional del libro. El inglés entre Estados Unidos y Canadá; desde los Estados Unidos hacia los países hispano-lusitanos, se ha sostenido un comercio de contenidos editoriales para las áreas educativas y de enseñanza del idioma inglés y, en dirección inversa, en gran porcentaje, por las exportaciones de libros manufacturados en la Región para editores norteamericanos. Sin embargo, en época reciente, se han incrementado las exportaciones para atender las demandas diversas y crecientes de las poblaciones hispanohablantes en los Estados Unidos con lo cual se fortalece la bibliodiversidad idiomática en ese país. Un reciente censo muestra que el 13 % de la población total de los Estados Unidos es latina y que el 35 % de ese grupo es menor de 18 años. El español es la segunda lengua de los niños en las escuelas de los Estados Unidos, señaló Pat Schroder, Presidente de la Asociación de Editores de Norteamérica, al lanzar el proyecto Publishing Latino Voices for America, que invita a los editores estadounidenses a editar en español.

Unas ideas y recomendaciones
Impulsaremos desde el CERLALC en adelante la tarea de homogeneizar las bases de datos de los registros del sistema ISBN en la región en lo referente a la categorización de las lenguas con el fin de darle relevancia a las especificidades de las diversas lenguas indígenas con el objetivo de proveer estadísticas sobre la producción editorial que contribuyan a las investigaciones lingüísticas y editoriales de la región que soporten indicadores para la bibliodiversidad, la etnoeducación y el plurilingüismo en la región. En ese sentido, recomendamos a las agencias ISBN de los países identificar las lenguas indígenas principales e incorporarlas en las tablas que identifican las lenguas en que se edita o traduce.
Impulsaremos entre los editores el estímulo por las traducciones del portugués al español y viceversa que hoy, aunque se han incrementado, registran en lo que va corrido de 2006 solo 507 títulos de los 84 000 que produce la región. Y la producción monolingüe de las lenguas indígenas. Hoy el proceso de edición e impresión se facilita por la tecnología de impresión por demanda. También por la digitalización de obras por Internet y su difusión en la lengua de su publicación original, en la medida en que se hagan explícitos los derechos de autor para hacerlo. Esperamos contribuir en las iniciativas que en este campo la Unión Latina y los seminarios como este vienen gestando de manera prepositiva por la diversidad cultural.

Anexo 1. Idioma y comercio exterior del libro


Anexo 2. Primer mercado de exportación de libros de cada país de la Región (2004).


Anexo 3. Primer mercado de exportación de libros de cada país de la Región (2003).



[1] COMTRADE de las Naciones Unidas.

[2] CERLAC, Programa, compras oficiales y dotaciones de textos Escolares en América Latina y el Caribe. Pág 35-36.

[3] Fuente: DIGEBI

No hay comentarios: