lunes, 22 de febrero de 2010

Oraciones de recogimiento

Hace algunos años hice con unos amigos este pequeño texto que busca, con la ironía, ser una crítica a la religión, en particular la católica. Espero que les guste.

domingo, 14 de febrero de 2010

Me como esa coma

Aprender a escribir es todo un reto, o al menos eso nos enseñaron desde que estábamos en los incipientes años de la educación básica. Esto ha hecho que varios escritores, en determinado momento de su vida, decidan escribir algo que explique a las personas con problemas de redacción las reglas de la adecuada escritura, es decir que hablen de la mecánica de la gramática, de la sintaxis, de la ortografía, etcétera. En esta ocasión quiero recomendar un libro que es todo un deleite, su autor José Antonio Millán (uno de mis bloggeros favoritos) y su libro (que bien puede entretener a niños y grandes) se titula ¡Me como esa coma!

Este libro ilustrado nos habla del manejo adecuado de la coma. La justificación es por su uso puede ser tan importante y tan complicado, que su omisión o estar en determinada posición de la oración, puede resultar en todo un significado diferente. Significado que muchas veces nos puede poner en grandes aprietos al que escribe.

Por eso tener libros como el presente, desde edades tempranas, libros que nos explican el uso de la coma y el sentido que es capaz de dar dependiendo de dónde se encuentre, apoyándose de las ilustraciones que acompañan al libro y que pretenden facilitar la comprensión que hace el lector,  a su vez auxiliadas por la explicaciones que vienen al final del libro y que pretenden dejar más claro cada uno de los posibles usos de la coma, todas estas maneras de confrontar al lector hacen que ¡Me como esa coma! sea de esos libros indispensables en nuestro librero, tengamos o no tengamos hijos. Ojalá lo puedan comprar pronto y disfrutar tanto de éste como lo hago yo.





domingo, 7 de febrero de 2010

Cuando la coma se come...



Hay errores que en vez de molestarme me hacen reír mucho, lo suficiente como para llorar, pero cuando suceden con el lenguaje y el sentido cambia, la carcajada puede ser trepidante. De este tipo de errores sufrieron los amigos de RollingStone al querer ser más que irreverentes, y en verdad lo fueron, con su portada. Lo primero que pensé cuando vi el error fue en Paquita "la del barrio" y en su frase tremendamente citada en las cantinas: "me estás oyendo, inútil", entonces columpiándome en las palabras quité la coma y la mentada frase quedó así: me estás oyendo inútil. Verdad que es de risa cómo cambia el sentido de una oración cuando falta una coma. Bueno, pues entonces hay que decirles a nuestros amigos de RollingStone que su agresiva portada lo fue en más de un sentido. Desafortunadamente yo no compraré la revista... Preferiría no arriesgarme y morir de una crisis de risa. La corrección, señores de RollingStone, de su titular ¡BRAVO IDIOTAS! es, idiotas, que se les olvidó la coma:
¡BRAVO,
IDIOTAS!

martes, 2 de febrero de 2010

El ojo del corrector

El otro día llegó a mi correo el boletín de un blog del que soy un entrañable lector, el post que ese día José Antonio Millán había escrito versa sobre cómo funciona el ojo del corrector. Es impresionante ver que nuestro ojo literalmente escanea el texto. A continuación pueden ver el interesante video:

Por desgracia los que hicieron el estudio solamente se enfocaron en el corrector-ordenador y no en el corrector-papel. Mis pocos años de experiencia dentro del mundo de la edición y corrección me han demostrado que la corrección que se hace en la computadora tiene un grado de dificultad mucho mayor que la que se hace en el papel. No sé qué es lo que sucede pero cuando uno está frente a la computadora revisando un texto las palabras suelen hacer pequeños engaños, es como si se escondieran, incluso algunas veces he tenido que releer varias veces la misma línea porque aunque estoy leyendo siento que en verdad no he leído nada.
Otra cosa que me hubiera gustado ver en el mencionado video es sobre la finura que tiene el ojo del corrector cuando hace su oficio frente a una hoja, porque es cuando no sólo se concentra en ver las repeticiones, también se fija en los callejones, busca viudas, rosarios y demás. Ciertamente, cuando quiero hacer una buena corrección, con todo el dolor de mi corazón imprimo el texto y empiezo a hacer mi trabajo.