martes, 6 de julio de 2010

Cotidianidad

Durante mis años de estudio en la Facultad de Filosofía y Letras uno de mis filósofos de cabecera era Martin Heidegger. Éste filósofo alemán, repudiado por muchos debido a que participó con el Reich y que pretendía ser der Führer der Führer, instauró uno de los temas olvidados de la filosofía: lo cotidiano. Olvidado porque las reflexiones pasadas la condenaban al destierro, ya que de lo cotidiano, de lo que siempre está cambiando, nada se puede aprehender. Así, Heidegger hizo de lo cotidiano un existenciario, una parte importante para entender la analítica del Da-sein.
      A lo que quería llegar con toda esa pequeña introducción es que cuando era la hora de entregar el ensayo final para pasar la respectiva materia yo estaba lleno de confusiones, tanto por la filosofía de Heidegger y porque no sabía si escribir cotidianeidad o cotidianidad (con eso de que en filosofía suele haber palabras muy extrañas). Hoy, al leer la Suma de minucias del lenguaje de José G. Moreno de Alba aprendí que lo correcto es cotidianidad. Esto se debe al siguiente motivo:

El sufijo -idad se manifiesta en las voces derivadas mediante los distintos alomorfos (variantes del morfema que tienen significado idéntico): -ad (amistad), -aldad (frialdad), -dad (bondad), -edad (ansiedad), -idad (suavidad), -tad (pubertad). Este sufijo da lugar a sustantivos abstractos que indican cualidad, acción o conducta. De todos los sufijos mencionados anteriormente, el más frecuente es -idad.
      De los sustantivos derivados en -idad, en su mayoría son morfológicamente regulares, pese a ello hay sus excepciones, como es el caso de la terminación -ble de los adjetivos primitivos que termina transformado en -bil-: amable-amabilidad.
      Otro caso es el de los diptongos que se monoptongan: nuevo-novedad. Tampoco faltan los cultismos que preservan la forma latina: infiel-infidelidad (latín infidelitas).
      Existen pocos adjetivos españoles terminados en -eo que cuando forman el derivado conservan la vocal e y añaden el sufijo -idad, por ejemplo: simultáneo-simultaneidad, espontáneo-espontaneidad, homogéneo-homogeneidad, idóneo-idoneidad, corpóreo-corporeidad...
      Finalmente, en el caso del adjetivo cotidiano, con terminación en -o, debe escribirse cotidianidad, ya que no termina en -eo y por ello no va cotidianeidad.

Espero el breve resumen de la entrada COTIDIAN(E)IDAD, FEMIN(E)IDAD del citado libro sea tan clara como a mí me resultó la lectura.

2 comentarios:

•๋●Argharna dijo...

Gracias, me solucionaste una duda que me seguía por todos lados. Saludos!

Moisés dijo...

De nada, Argharna.