jueves, 30 de septiembre de 2010

Diccionario editorial: Partes del libro

Antes de seguir escupiendo conceptos es necesario detenerse en las partes del libro, el objeto de nuestro trabajo. Así que la siguiente descripción se basa en un libro encuadernado a la rústica, es decir, con un forro de cartulina común.
      Primero tenemos la cubierta o primera de forros, en ella se indican el nombre del autor o de los autores, el título y subtítulo, el número de volumen o tomo (si es el caso), nombre de la editorial. Muchos de los datos que se pueden poner en la primera de forros son suprimidos, sin embargo si se ponen en la portada.
      Segunda de forros o reiteración de portada. Por lo general va en blanco, aunque también se puede aprovechar para poner otras obras del autor, títulos de otra colección, etcétera.
      Páginas falsas. Son las dos primeras páginas que suelen ir en blanco.
      Falsa portada, anteportada o portadilla. Es la página 3 y por lo general sólo lleva el título del libro. Si el texto pertenece a una colección o a una serie, se registra aquí el nombre de la misma y el de la persona que la dirige.
      Contraportada o frente-portadilla. Es la página 4, suele ir en blanco aunque también se puede aprovechar para poner el nombre del traductor o del ilustrador, si es el caso.
      Portada. Es la página 5 y contiene los siguientes datos: a) nombre del autor; b) título completo de la obra, y subtítulo; c) nombre y logotipo de la editorial; d) lugar o lugares donde está establecida la editorial; e) si en la página legal no está el año de publicación, aquí puede ir.
      Página legal. Es la página 6 y en ella van todos los datos que por ley debe llevar el libro: a) propietario de los derechos de autor e información relativa a la edición original; b) fecha de publicación; c) nombre y domicilio de la editorial; d) número de ISBN; f) leyenda de impresión (Impreso y hecho en México o Impreso en México). En la página legal también cabe los datos del colofón si éste desea suprimirse.
     Como dato curioso, las primeras seis páginas son conocidas en México como preliminares, en España  y otros países como principios.
      Dedicatoria o epígrafe. Es la página 7. Si no hay esta sección, aquí comienza el texto. Es importante saber que el texto siempre debe empezar en página impar, por ello, si hay existe la sección, entonces la siguiente página debe ir en blanco.
      Índice general, Contenido o Tabla de materias. Es la lista de las divisiones y subdivisiones del libro. En algunas editoriales se estila tenerlo al final.
      Texto. Es el cuerpo escrito del libro.
      Apéndices o anexos.
     Cuadros y material gráfico. Sólo cuando se agrupan total o parcialmente al final de la obra.
     Notas. Sólo si no van al pie de página.
     Bibliografía.
     Vocabulario o glosario.
     Índices analíticos.
     Índices de láminas.
     Colofón. Los datos que van en esta página dependen de las disposiciones legales. Los datos frecuentes son: a) nombre y dirección del impresor; b) fecha en que terminó de imprimirse la obra; c) número de ejemplares.
     Tercera de forros o retiración de contraportada. Es común dejarla en blanco, aunque también se puede utilizar para poner publicidad.
      Cuarta de forros o contraportada. Suele ponerse una presentación o breve reseña del libro, así como datos del autor.

Estás son las partes del libro. Como dato para quienes hacen corrección. Se debe ser muy cuidadoso con las posibles erratas que pueda tener las primeras páginas, desde la primera de forros hasta el índice, sucede lo mismo con el colofón y la contraportada. Porque les digo esto, es muy fácil, el lector que va a una librería será lo primero que vea, así que siempre pongan toda su atención en ello, les aseguro que no les gustará perder un trabajo por no haber revisado con lupa y suficiente detenimiento esas páginas.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Diccionario editorial: Caja

Se llama caja, caja de composición o mancha, al espacio que ocupa la página tipográfica sin los márgenes, en pocas palabras, es la parte impresa de la página, por eso la caja también incluye los folios. El espacio de la caja (su medida es en picas o cuadratines) es ocupado por los renglones de la página que están delimitados por las medidas de ancho y alto de la composición tipográfica.
      Respecto al ancho de la caja, el texto debe ocupar entre el 70 y el 85 por ciento del ancho de la página. El tamaño de la caja comprende el blanco de la cornisa o folio explicativo, también conocido como titulillo.

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Dentro de las minucias que me gusta tener al momento de hacer la corrección de estilo de un texto es fijarme en las cajas. Algunas veces el diseñador no se da cuenta que las cajas no tienen una medida uniforme entre cada uno de los márgenes, esto da como resultado que se vean fantasmas (desconozco si hay un nombre para este efecto en el que la caja de una página se ve arriba o movida respecto de su reverseo) que pueden entorpecer la lectura.

martes, 28 de septiembre de 2010

Diccionario editorial: Colgar

Colgar significa dejar renglones en blanco en la parte superior de la hoja, los que se quiera, y el título o capítulo de una obra. En algunas editoriales es costumbre colgar en un cuarto de la medida de la caja.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Diccionario editorial: Proceso editorial

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Dentro del peregrinar que he hecho buscando trabajo como editor, corrector de estilo o redactor, me he dado cuento de la importancia que tiene conocer las partes del libro, sus procesos y un vocabulario dentro del mundo de la edición, por eso tengo el propósito de hacer pequeñas entradas respecto a estos términos para que esos conceptos estén al alcance de todos. Algunas de estas entradas quizá tengan revisiones y ampliaciones (como todos los diccionarios) pero estoy seguro que no cambiarán mucho dentro de los substancial, por otro lado, si alguien puede hacer sus aportaciones, estaré feliz de incluirlas en las entradas con el respectivo crédito. Me gustaría hacer las entregas por orden alfabético, pero eso es mucho para alguien que también está aprendiendo nuevos conceptos, así que les pido su comprensión respecto al orden. Finalmente, para fines de búsqueda siempre etiquetaré estas entradas como "diccionario editorial" para que así sea más fácil dar con ellas en la nube de metadatos. Sin más, les dejo la primer entrada.


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Proceso editorial
Un proceso son todos y cada uno de los pasos que se necesitan para concluir algo dentro de un tiempo determinado. En el caso de la editorial son los pasos que se dan desde que el autor manda su original y es dictaminado y aprobado por la editorial hasta que está en una librería. Dentro de todo el proceso editorial están los siguientes puntos:

  1. Traducción de originales escritos en otra lengua.
  2. Revisión y cotejo de traducciones.
  3. Revisión de los originales escritos en español.
  4. Anotación tipográfica.
  5. Composición.
  6. Corrección de pruebas de imprenta.
  7. Hechura de forros.
  8. Impresión de interiores y forros.
  9. Encuadernación.

Después iré definiendo algunos de estos conceptos, sin embargo me parece importante iniciar este diccionario, producto de la lectura de varios libros y de mi corta experiencia, porque es indispensable tener esto presente a la hora de hacer un examen. Espero les sirva y nos leemos en la siguiente entrada.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Lo catastrófico del libro en México, las mediaciones

El libro en el mundo es algo que ha cambiado drásticamente desde que empezó la democratización de la escritura. Antes las personas con libros en su casa eran las mínimas, por ejemplo, en el Imperio Romano el gusto por los libros era parte sólo de cierto grupo que se movía en las esferas de poder. Hay que recordar que con los romanos se iniciaron las bibliotecas personales y los libros tomaron más fuerza como arte-objeto. Después de la Revolución Francesa se buscó educar a todas las personas, está idea empieza con al escritura misma. En México, el maestro del pueblo fue Vasconcelos.
      Actualmente, al pensar en los problemas editoriales, es decir, en las estadísticas de lectura, no podemos pasar por alto lo arriba señalado: la democratización de la escritura y del libro son muy recientes, sobre todo en México, con casi cien años de que se inició el proceso. Aunado a este punto, muchos pensamos en la industria del libro y de la lectura como algo con lo que todos deberían estar familiarizados, es decir, el ideal humanista es que muchos lean, cuando la verdad es que es imposible que lea la mayoría, es decir, que todos lean o lean mucho no es factible. Por lo tanto, es un objetivo que no tiene sentido ser propuesto como parte de la promoción a la lectura.
      Para aclarar lo dicho hay que tener en cuenta lo siguiente. En sociedades con elevada escolaridad y muy altos ingresos (Alemania, Francia, Gran Bretaña) el 30 y 35 por ciento de la gente dice que no lee y no quiere leer porque no le gusta ni le interesa. Por lo tanto, debemos pensar que el 30 por ciento de la población no va a leer.
      En México todas las mediaciones son precarias. En primer lugar están las mediaciones cercanas, familia y escuela. Los libros en esta mediación existen o no, sobre todo en la casa. Algunas encuestas señalan que en México sólo el 5 por ciento de los hogares tiene más de 50 libros. Estos datos nos dicen que en el 95 por ciento de los hogares la primer mediación, la familiar, no puede funcionar.
      En segundo lugar está la escuela, la que teóricamente tendría que compensar las deficiencias de la mediación familiar. El 40 por ciento de la población mexicana tiene estudios de primaria incompletos. Esos estudios con los que cuenta esa población, y el resto, es deficiente, sobre todo en el aprendizaje de la lectura, pilar del conocimiento humano. Es decir, la mala calidad de la educación se debe a que la pedagogía casi evita los libros, prefiere aquéllos que no parecen libros, como los libros con imágenes y recuadros y flechas de colores. Para resumir lo dicho se puede concluir que ambas mediaciones primarias son muy precarias.
     Quiero terminar esta pequeña reflexión con unas preguntas: ¿Qué podemos hacer los que leemos para mejorar la calidad educativa de un país? ¿Cómo podemos inculcar el amor a la lectura en los niños, entendiendo que no todos gustarán leer?

Los libros que elegimos y damos a nuestros hijos hablan de lo que queremos para ellos, de lo que hubiéramos querido para nosotros.
Isol

*En presente escrito está basado en la ponencia "Sin catastrofismo ni optimismo fácil" de Fernando Escalante Gonzalbo dictada en el Congreso Internacional del Mundo del Libro 2009.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El observatorio editorial de Jorge Herralde

Una de mis pasiones es leer literatura sobre asuntos editoriales porque es mediante esta lectura que uno puede aprender más de lo que se cree. Mamar de la experiencia de los otros te ayuda a obtener muchas ideas.
      Yo conocía de oído a Jorge Herralde, el fundador de Anagrama, pero hace ya algunos meses mi amiga Norma (también en el twitter) me dijo que revisara sus escritos. Este es el primer libro que compro sobre él. Todo el libro está compuesto por los escritos que Herralde ha hecho para diversas presentaciones. La selección de los textos corresponde a Fabián Lebenglik y está editado en Adriana Hidalgo Editora.
      Debo confesar que el diseño de la portada no me gustó nada. De hecho, en lugar de parecer un libro que tiene los escritos de uno de los editores más respetables del español, creo que el diseño de la portada remite mucho más a un libro sobre tipografía.


Independientemente de la portada el libro es una maravilla. Imaginar el mundo de Herralde al lado de escritores tan importantes, como Roberto Bolaño, es algo de verdad envidiable. Las anécdotas que se encuentran en el libro, como la de su visita a casa de Bukowski o sus experiencias lectoras de los escritores a los que ha publicado, son una verdadera fuente de inspiración.
      Ser editor es saber conjugar tanto la parte económica y la parte literaria. Es en este juego donde Herralde es uno de los grandes maestros. Tenerle fe a los escritos de los autores, esperar que los libros gusten al público lector y que transgredan los límites territoriales de cada país para formar parte de la lengua en la que Cervantes consagró su más importante obra, esa es la visión de Herralde.
      Hay dos textos que me gustaron mucho: "Un día en la vida de un editor" y "Pasajes de la edición en nuestro país". El primero es muy interesante. Herralde nos describe cómo es su vida, desde que se despierta a las nueve de la mañana y hasta que termina a las tres o cuatro de la madrugada. Del segundo, creo que en México nos falta aún entender ciertas cosas respecto a la edición para aproximarnos al mundo del libro que se realiza en España. De "Pasajes de la edición en nuestro país" tomo la siguiente cita, creo que la más atinada para el blog.

      ¿Cómo editar? No hay otra receta que el entusiasmo, la resistencia y el rigor. Forzando acaso el paralelismo, al igual que el escritor consigue ser universal desde lo muy local, pero conociendo a fondo el corpus de la tradición literaria en la se que inscribe, un editor puede asumir el reto de editar para el mundo cuando edita para sí mismo, es decir, según sus propios gustos, pero también siendo muy consciente de su entorno cultural y social en su más amplio sentido. O sea, cuando configura un catálogo coherente, armonioso y "legible" como una obra y que puede ser capaz de generar fidelidad entre los libreros y lectores y convertirse así en el más valioso activo de su capital simbólico. Un leitmotiv que tenemos muy en cuenta [esto lo dice respecto a las políticas de Anagrama].
      Y como resumen un programa, una consigna: la labor de un editor literario no consiste en vender productos sino en descubrir a los mejores escritores de su tiempo y editar libros de la forma más cuidada y exigente posible. Con la esperanza y la obstinación infatigables de convencer a los lectores de que también para ellos son libros necesarios.

      Aunque es un libro que parece que no aporta mucho a los jóvenes editores, a mí me tocó varias ideas que espero pronto poder aplicar.