martes, 30 de noviembre de 2010

Mucho ojo con las cursivas

Existen muchos tipos que por su forma dificultan la lectura y que cuando se hace la corrección de un texto el ojo del revisor tiene que estar muy atento. Ese es el caso de cualquier tipo que esté en negritas y que por lo regular va en los títulos, y el de las itálicas o cursivas.
      Cualquiera que tenga experiencia haciendo edición podrá constatar la cantidad enorme de erratas que hay en un texto tan sólo en los tipos en negritas y en cursivas. Un consejo, cada que vayan a revisar algo así lo mejor es detenerse letra por letra para corroborar que todo esté bien. Sobre todo hay que hacerlo con los títulos y subtítulos, les aseguro que no les gustará hacer el gran oso en una errata que el lector seguramente notará.
      Recientemente he estado leyendo a Rogier Chartier y actualmente estoy inmerso en la lectura de Historia de la lectura en el mundo occidental. Es lamentable y bastante risible que en un libro donde se habla de la transformación de la lectura en Occidente desde las modificaciones que el soporte de la escritura ha tenido se encuentre una errata repetida en las primeras 93 páginas del libro (hay otras que también hacen muy lamentable la publicación). La errata a la que me refiero es una cita al Fedro de Platón, como lo podrán ver en la imagen el título referido es Fedra.


Así que ya saben, mis queridos colegas y lectores, hay que tener mucho cuidado con las traviesas itálicas porque nos juegan cada mala pasada. Buena semana a todos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Gracias

Hoy es un día para festejar. Ya son dos años desde que puse la primera entrada en el blog y estoy muy contento no sólo porque he tratado de mantener una escritura constante, también lo estoy porque siempre he tenido la idea de que un blog es como una botella en el mar y algunas veces llegará a tierras donde no hay nadie que lea su contenido y otras veces llegará a manos de quien está verdaderamente interesado en leer lo que está ahí adentro.
      Para mi sorpresa hay un número de visitas bastante alto para un blog que tiene como tema lo editorial, la reflexión y los libros. Debo confesar que cuando abrí este blog estaba en una crisis existencial, tenía poco de que había terminado una relación muy intensa con una mujer a la que amé mucho, las cosas en la revista donde trabajaba en ese momento estaban muy complicadas, la carga de trabajo era excesiva. En fin, el blog fue un intento de catarsis, que claro, fue abandonada muy rápido y que mutó en mí preocupación por saber más respecto de mi oficio. Es por ello que lo que ustedes leen es sólo el resultado de mis estudios e investigaciones sobre los temas que me interesan. El resto son algunos cuentos o poemas que he escrito.
      Sin más verborrea que gastar, quiero dedicarles esta entrada, lectores invisibles y no tan invisibles, pues quiero agradecerles a todos el donar unos cuantos segundos a la lectura de este blog. Espero muchos años más para compartir lo que aprendo con ustedes.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Diccionario editorial: Folio

El folio es conocido como la hoja de un libro o cuaderno así como el titulillo o cornisa de una página, también conocido como folio explicativo, la cual se suele repetir en la parte superior de la página con el título de la obra, o el nombre del autor, o bien con el título de un capítulo o de un apartado.
      El folio o número progresivo es el que corresponde a la página del libro. Éstos pueden colocarse a la cabeza o al pie del texto, en los márgenes respectivos, o ir centrados o alineados. Cuando los folios están en la cabeza se suele presentar el problema de que en las páginas con las que se inicia un capítulo el número quede volando, para evitar esto se suele quitar el número, tal y como se hace cuando una imagen abarca la página en su totalidad.
      Seguramente muchos han notado que las introducciones, prólogos y demás textos que pueden figurar o no en un texto están foliados con números romanos. Las razones son desde el estilo tipográfico de la casa editorial o porque estos textos suelen entregarse cuando la impresión del libro ya está avanzada y no se pueden hacer modificaciones a los folios.
      Para finalizar sólo agregaré que en México se acostumbra hacer una composición tipográfica de los folios menor de dos puntos respecto al cuerpo de texto, por lo tanto, si la tipografía es de 10 puntos, la composición del folio será de 8.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Lo que ha de saber un corrector

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1619
ha de saber gramática, ortografía, etimologías, apuntuación, colocación de acentos.
Gonzalo de Ayala, corrector de imprenta

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1675
hazer interrogación, admiración y paréntesis, porque muchas vezes la mente de los Escritores se confunde, por la falta de estos requisitos, necesarios, è importantes para el entendimiento, y comprensión de lo que se escribe, ò imprime; porque cualquiera que falte, muda, truëca, y varia el sentido.
Melchor de Cabrera, abogado

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Años más tarde:
entender el concepto del Autor en lo que manda imprimir, no tan solamente para poner la apuntuación legítima; sino aun para ver si padeciò algun descuido el dueño, para advertirselo.
Alonso Víctor de Paredes, corrector

Tomado de Roger Chartier en "Escuchar a los muertos con los ojos", Ed. Katz 

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cultura escrita, literatura e historia

La lectura del libro de Roger Chartier, Cultura escrita, literatura e historia la he disfrutado mucho. Este es uno de los libros que aportan ideas, aunque debo decir que para lo que hice la lectura no aportó muchas, pero hay una que en verdad me tiene rumiando a todo lo que da. Otra cosa muy importante, Cultura escrita... me ha dejado una gran tarea, la lista de libros que quiero leer aumentó considerablemente.
      ¿Cuál es la idea que ronda por mi mente? Roger Chartier dice:
[...] el libro existe desde la Antigüedad pero no con la misma forma. Lo mismo sucede con la categoría de lectura; leer silenciosamente, en soledad, aunque sea en un espacio público, no fue siempre una práctica compartida. Y lo mismo sucede con la categoría del autor.
Desde esta pequeña cita surgen varias preguntas. Respecto al libro, nosotros leemos la literatura de los griegos, de los latinos, etcétera, como si ellos hubieran escrito como lo hacemos nosotros. Es decir, ¿el cambio de soporte en el libro afecta nuestra manera de acercarnos a lo escrito? En lo que concierne al autor, ¿qué implicaba para un griego dictar sus pensamientos? ¿Qué pasa cuando escribimos en papel, en la máquina de escribir, o en la computadora? Finalmente, ¿cómo recibe el lector todas estas cosas que están en juego dentro de la lectura de un libro?
      Aún no tengo respuestas para todas estas preguntas. Mucho menos cuando relaciono esta lectura con mis verdaderos intereses: la escritura como fundamento del conocimiento, la escritura y su relación con el poder, la escritura y su relación con la memoria-olvido, y la escritura y su relación con la retórica (entendida en el sentido negativo que tiene para Platón).
     Independientemente de la ausencia de respuestas, les recomiendo mucho leer este libro y conocer un poco el pensamiento de Roger Chartier y los múltiples temas del libro que este historiador trabaja.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Diccionario editorial: Partes de la letra

Altura es la distancia entre la base o pie y el ojo.
Árbol, su nombre completo es árbol de la letra, y es el paralelepípedo en que se apoya el ojo de la letra.
Base o pie es la parte inferior de la letra.
Cran es una hendidura circular que permite distinguir los diferentes tipos y cuerpos, pues nunca coinciden.
Cuerpo, fuerza o fuerza del cuerpo es la distancia entre las caras anterior y posterior de la letra, el cuerpo determina su tamaño en puntos.
Espesor, grueso o prosa es la distancia entre las caras laterales de la letra.
Hombro o mesa es el espacio entre la superficie del ojo y el cuerpo y grueso del tipo. Es gracias a esta parte de la letra que se producen los blancos o espacios entre los caracteres.
Línea, línea normal o línea estándar es el límete superior del hombro inferior del tipo.
Ojo, cara o grabado es la parte del tipo que adopta la forma de la letra, es decir, es la parte del tipo que recibe la tinta y produce la impresión. Es importante decir que su altura se mide en las minúsculas sin astas ascendentes ni descendentes, por ejemplo, la a, c, e, m, n, etcétera. Otra parte importante del ojo es la gracia, remate, pata, patín, serif, terminal o desbordamiento, trazo horizontal en que suelen terminar los rasgos verticales o redondeados de las letras (también son llamados palos o astas).

viernes, 12 de noviembre de 2010

Una lectura placentera

El año pasado mi amiga Norma me regaló un libro que es una verdadera joya, y eso que tiene unos días que empecé con su lectura, el Larousse del Ajedrez. Hace ya muchos años que me inicié en este deporte fiero, donde la pasión, la reflexión y la lectura siempre van de la mano. Mi padre me enseñó a jugar ajedrez cuando yo estaba en la primaria, sin embargo la constancia del juego no era el hábito en aquellos años. Fue hasta finales de la preparatoria cuando el gustó por el ajedrez se tornó en un modo de vida.
      Ya en la universidad, dentro de las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras y en un café que estaba en la calle de Jalapa, casi esquina con Álvaro Obregón, en la colonia Roma, llamado Hexen-Café, el ajedrez se tornó en una especie de obsesión, con sus rituales y sus charlas. Recuerdo que había veces que en la Facultad me la pasaba horas jugando con mis compañeros de clase y con un viejo amigo de la preparatoria y estudiante de medicina, Miguel Otero. Por las tardes, en particular los viernes y los sábados, estaba en el Hexen jugando con mi amigo Francisco de León, Alejandro Arzumanian, Cuauhtémoc Kamffer, y otros más que no menciono porque la lista sería muy larga.
     Siempre me he resistido a profundizar en la teoría del juego y analizar las jugadas, tengo la firme convicción de que el ajedrez debería ser un deporte de razonamiento, de profundo análisis, y no una actividad en la que los competidores estudian defensas, aperturas, desarrollos, variantes y subvariantes, lo que convierte un juego de memoria y no una verdadera competencia. Por eso evitaba revisar los libros sobre que hablan sobre el tema. Una que otra vez llegué a comprar una revista que se llama Ocho X Ocho. En otra ocasión un viejo compañero de la carrera me prestó un libro que se llama Ajezar, el que por cierto profundicé en lectura ya que el objetivo del escrito es devolverle al ajedrez su creatividad. En fin, estoy iniciando la lectura del libro arriba señalado y que, por lo comentado en otros blog, promete ser una agradable e interesante lectura.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Zombicentenario



El pasado domingo 7 de noviembre fui al estreno de la obra de teatro de mi querido amigo Francisco de León (@Pacodeleon) titulada Zombicentenario. La puesta es una parodia con toques irónicos del México actual, de este país que despilfarra millones de pesos para conmemorar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, todo con el firme propósito de afianzar una supuesta identidad de lo mexicano.
     Sí, este México con sus gobernantes corruptos, déspotas, y todos los adjetivos negativos que quieran agregar, es retratado en una sala de teatro en donde el espectador observa cómo los actores (Elena de Haro, Mario Fratta y Gabriel Pingarrón) tratan de ensayar una obra aún en ausencia de su director, cosa que en realidad es un problema minúsculo. El verdadero reto de los actores, como el de los millones de mexicanos, es sobrevivir en un país que cada día apoya menos a su pueblo, a su cultura y a sus estudiantes, y en el que constantemente lo que reina es el mundo de los idiotas, de las personas alienadas al sistema, de aquéllos que piensan poco y se quejan mucho pero ahí están festejando un partido de fútbol o celebrando en el Centro Histórico el grito de la Independencia.
      La calidad literaria de la obra es muy buena y se enaltece con las actuaciones de los actores. Los textos citados (Artaud, Camus, Brooks, Saramago, Poe y otros más) reflejan que el hombre contemporáneo no ha cambiando después de las guerras mundiales, que no ha cambiado mucho del hombre de la Edad Media, incluso, que las preguntas que nos hacemos, que las situaciones a las que nos enfrentamos –qué es la felicidad, qué significa ser libre, qué soy, qué es la vida– siguen siendo las mismas interrogantes sobre la que reflexionaban los griegos. Entonces, como Kant, podemos preguntarnos nuevamente si nuestra sociedad va hacia mejor. La respuesta es obviamente negativa.
     Algo que me llamó mucho la atención es que pese a que la obra está llena de este tipo de reflexiones no resulta una indigesta de ideas. Esto se debe a que la ironía, la burla que se hace hacia nuestros políticos y otros chistes que surgen de los autores y de su capacidad de ser sensibles al público, hacen que sea una especie de catarsis de la risa, sí, muy al estilo mexicano. Sólo nosotros nos reímos de nuestras desgracias.
      No deseo nublarles la interpretación que puedan hacer de la obra, así que mejor vayan y vean esta interesante puesta en escena en el Museo Universitario del Chopo, sirve que ven lo hermosamente rediseñado que quedó tan bello recinto. Las funciones son el 10 y el 17 de noviembre a las 20:00 hrs. Y 14, 21 y 28 de noviembre a las 18:00 hrs. El costo es de $50 pesos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Las malas palabras de Fontanarrosa

Ayer mientras cenaba con unos amigos en el Salón Corona y devoraba una torta de ternera con un tarro de cerveza campechana, todo para festejar el estreno de la obra (Zombicentenario) de mi querido Francisco de León, el autor de la obra de teatro hizo mención de este video en Youtube. Después de verlo y reír al escuchar a Fontanarrosa quiero compartirlo con ustedes.
      ¿De qué trata? De las palabras que algunos gustarían desterrar del idioma, de esas palabras que algunos padres de familia se encargan en reprimir mediante amenazas cuando el hijo las pronuncia, de esas palabras que son incómodas pero que todos, en algún momento de nuestra vida, llegamos a decir.



Y

sábado, 6 de noviembre de 2010

Más sobre la nueva ortografía

Sobre los prefijos también hay algunas modificaciones, cosa que agradezco porque siempre he tenido problemas con ellos. Aquí les dejo la explicación tomada de La página del idioma español.


Otra novedad es que el prefijo ex ya no se escribirá separado ni con guión. A partir de ahora, quienes fueron presidentes serán expresidentes y los ministros que hayan dejado sus cargos pasarán a serexministros, no ex ministros ni tampoco ex-ministros. Esta decisión es coherente con la Nueva Gramática de la Lengua Española (NGLE), que prescribe que los prefijos van siempre unidos a la base léxica, aunque habrá una excepción: cuando expreceda palabras compuestas, como ex ministro de Cultura o ex capitán general se escribirá separado.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La nueva ortografía

Muchas molestias ha causado el anuncio de los cambios que la RAE anuncia para la nueva ortografía. En El País aparecen algunos de esos cambios. Debo confesar que yo no estoy de acuerdo en todos, como el de eliminar la tilde de los pronombres demostrativos o el del uso adverbial, ya que considero que son un indicador indispensable para evitar las ambigüedades, más en un país como México, donde la educación del castellano es tan mala, por no decir raquítica. En fin, como corrector de estilo y escritor, aplicaré algunas, como la de la tilde en la 'o' cuando está entre los números.
     Les dejo el texto íntegro del diario arriba mencionado, también lo pueden consultar aquí.


La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".
Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.
La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.
Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.
Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).
"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.
Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".
4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".
Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)".

martes, 2 de noviembre de 2010

Lo que el ojo del lector común no ve

El título de esta entrada no tiene la mínima intención de ser agresivo con los lectores, al contrario, busca resaltar una debilidad en el lector común y que puede beneficiar a una publicación. El ojo del corrector, sobre todo del que está familiarizado con la tipografía, ha pasado por una especie de entrenamiento adquirido más por el paso de los años que por una educación teórica. El claro ejemplo de lo que digo es encontrar en las pruebas esos ligeros cambios en el tamaño de la tipografía, o en esos fantasmas extraños que suelen aparecer en las cornisas.


En la imagen que está arriba hay una oración que está encerrada con lápiz, desafortunadamente no se nota la pequeña diferencia del tamaño de la tipografía, pero en el libro, a ojo de buen cubero, sí es perceptible. Desafortunadamente yo aún no tengo un cuenta hilos, eso me hubiera facilitado mucho la existencia y hubiera comprobado rápidamente el tamaño de la tipografía, así que ya saben, si me quieren hacer feliz, me pueden regalar un cuenta hilos.
      ¿Cómo comprobé que la tipografía era más pequeña? Muy fácil, tomé mi lapicero, saqué lentamente la puntilla y con eso medí el tamaño de la "l" encerrada, con la "l" que está líneas abajo. El resultado fue evidente, al medir la "l" de abajo corroboré lo que mi ojo sospechaba, los tamaños eran distintos. Desafortunadamente, esta edición se quedará con ese pequeño error, pero como decía, no pasa nada, la gran mayoría de los lectores no se darán cuenta de ese pequeño detalle.