miércoles, 10 de noviembre de 2010

Zombicentenario



El pasado domingo 7 de noviembre fui al estreno de la obra de teatro de mi querido amigo Francisco de León (@Pacodeleon) titulada Zombicentenario. La puesta es una parodia con toques irónicos del México actual, de este país que despilfarra millones de pesos para conmemorar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución, todo con el firme propósito de afianzar una supuesta identidad de lo mexicano.
     Sí, este México con sus gobernantes corruptos, déspotas, y todos los adjetivos negativos que quieran agregar, es retratado en una sala de teatro en donde el espectador observa cómo los actores (Elena de Haro, Mario Fratta y Gabriel Pingarrón) tratan de ensayar una obra aún en ausencia de su director, cosa que en realidad es un problema minúsculo. El verdadero reto de los actores, como el de los millones de mexicanos, es sobrevivir en un país que cada día apoya menos a su pueblo, a su cultura y a sus estudiantes, y en el que constantemente lo que reina es el mundo de los idiotas, de las personas alienadas al sistema, de aquéllos que piensan poco y se quejan mucho pero ahí están festejando un partido de fútbol o celebrando en el Centro Histórico el grito de la Independencia.
      La calidad literaria de la obra es muy buena y se enaltece con las actuaciones de los actores. Los textos citados (Artaud, Camus, Brooks, Saramago, Poe y otros más) reflejan que el hombre contemporáneo no ha cambiando después de las guerras mundiales, que no ha cambiado mucho del hombre de la Edad Media, incluso, que las preguntas que nos hacemos, que las situaciones a las que nos enfrentamos –qué es la felicidad, qué significa ser libre, qué soy, qué es la vida– siguen siendo las mismas interrogantes sobre la que reflexionaban los griegos. Entonces, como Kant, podemos preguntarnos nuevamente si nuestra sociedad va hacia mejor. La respuesta es obviamente negativa.
     Algo que me llamó mucho la atención es que pese a que la obra está llena de este tipo de reflexiones no resulta una indigesta de ideas. Esto se debe a que la ironía, la burla que se hace hacia nuestros políticos y otros chistes que surgen de los autores y de su capacidad de ser sensibles al público, hacen que sea una especie de catarsis de la risa, sí, muy al estilo mexicano. Sólo nosotros nos reímos de nuestras desgracias.
      No deseo nublarles la interpretación que puedan hacer de la obra, así que mejor vayan y vean esta interesante puesta en escena en el Museo Universitario del Chopo, sirve que ven lo hermosamente rediseñado que quedó tan bello recinto. Las funciones son el 10 y el 17 de noviembre a las 20:00 hrs. Y 14, 21 y 28 de noviembre a las 18:00 hrs. El costo es de $50 pesos.

1 comentario:

Teri Yakimoto dijo...

Mejor nos hubieran invitado al estreno!!! y no hay pretexto que valga... saludos