lunes, 19 de diciembre de 2011

Del oficio del lector

[...] se tiene la noción, muy válida para algunos, de que los lectores sólo vamos a los libros para descansar o para divertirnos, pero yo voy a los libros con el afán de pensar con otro. Los libros que me han conmovido, que han marcado mi vida, son los que me hacen pensar –pensar en el sentido más amplio de la palabra, no nada más en este rollo abstracto intelectual altamente solemne y aburrido; pensar en el sentido de perderse; pensar en el sentido de deambular por un cuarto hasta encontrar la ventana o producir la puerta–. No creo que exista algo más interesante, más apasionante, más material, que tratar de interactuar con el mundo y pensar y construir universos con alguien más...
Cristina Rivera Garza

jueves, 8 de diciembre de 2011

Diccionario editorial: colofón

El colofón es la anotación final del libro donde va el nombre del impresor, el lugar y la fecha de impresión, el tipo de letra, la clase de papel, el número de ejemplares y el nombre de la persona que estuvo al cuidado de la edición.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Bibliografía

Finalmente he llegado al punto que todo corrector, editor y autor detestan. Trabajar con la bibliografía de un escrito académico. Incluso escribir sobre la bibliografía me da mucho pesar, pero no hay opción pues tarde o temprano tenemos que elaborar una bibliografía. Y para no darle más rodeos al asunto entraré de lleno al tema dejando claro que sólo hablaré de la bibliografía común, donde excluyo por el momento el modo de remitir a un texto hemerográfico, de internet, un archivo digital o un texto original.
La fuentes deben estar ordenadas alfabéticamente y teniendo como punto de referencia el apellido paterno, cuando el nombre del autor se repite se ponen rayas bajas; la alineación del párrafo se prefiere en francés porque así es más fácil ubicar los elementos.
La ficha bibliográfica debe contener los siguientes datos:

  • Nombre del autor, empezando por el apellido paterno. Si hay dos o tres autores, se les nombra a todos, registrando primero el nombre de la primer persona que aparece en la portada y transcribiendo el nombre de los demás, empezando por el nombre; si hay más de tres autores, se ponen sólo el dato del primer autor de portada seguido de un et al. (y otros). Si la publicación es oficial, se ponen primero el nombre del país, seguido de la institución que realiza la publicación.
  • Cuando no hay un autor, sino un editor o un compilador, entonces el nombre de la persona responsable se pondrá en lugar del autor. No hay que olvidar que se debe dejar en claro que responsabilidad tiene la persona, para ello se abreviará su puesto (ed.), (comp.), etcétera.
  • Título y subtítulo, en cursivas.
  • Edición. Nunca se indica la mención de la primera edición por lo que sólo debe aparecer desde la 2a. ed. en adelante. Cabe señalar que las reimpresiones tampoco se registran en la bibliografía.
  • Traducción, prologuista y otros datos respecto a tipo de publicación, p. e. si el libro citado es una tesis.
  • Lugar de impresión. Cuando la ciudad donde se imprimió es muy conocida, no es necesario poner el país; asimismo, las ciudades siempre deben ponerse castellanizadas.
  • Editorial. Ojo, sólo se utilizan siglas cuando ya es un organismo conocido, como el FCE.
  • Año de publicación.
  • Tomo y volumen.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre los llamados de nota

Antes que nada es importante recordar que las notas siempre están relacionadas con las citas, por lo que también al corregir un texto, hacer la revisión de los llamados de nota es un asunto sumamente engorroso pues éstas siempre van acompañadas del desorden del autor o el estilo de la casa editorial. Para claro ejemplo de lo que digo hay que ver el cierre de las comillas y un signo de puntuación, o el mismo llamado de pie de página.
¿Dónde se debe ubicar el cierre de las comillas, antes o después del signo? ¿Es el mismo criterio para el llamado de página? Para responder a la primera pregunta, yo acostumbro poner las comillas justo antes del punto, en cierto manera la relaciona con la aritmética, pues el cambio del paréntesis, en las matemáticas, puede cambiar todo el sentido, y lo mismo pasa con las comillas. Si yo digo (A+B)-(C+A)=?, no es lo mismo decir A+(B-[C+A])=? pues todo el sentido cambio. Por esa razón "yo acostumbro poner las comillas dentro del signo". Ahora bien, en lo que respecta a los llamados de nota, hago lo mismo, aunque muchas editoriales prefieren tener el llamado fuera del signo, claro ejemplo son las publicaciones de la UNAM.
En el llamado me detengo. ¿Cómo se hace una nota biográfica completa? Sencillo, no hay muchas complicaciones. Primero hay que empezar con el apellido paterno del autor, nombre, título de la obra (siempre en cursivas), país, editorial, año y número de página referida. Pero, si mencionamos algún elemento, como el apellido del autor o el título, sólo se ponen los elementos restantes en la nota.
Es posible, casi un hecho, que en el transcurso de la redacción del texto se haga, en más de una ocasión, referencia a determinado libro, por lo que, en lugar de escribir toda la nota bibliográfica completa podemos abreviarla utilizando el Op. Cit. que quiere decir obra citada. Por lo que quedaría de este modo: apellido, nombre del autor, Op. Cit., página.
En caso de que la nota anterior se vuelva a mencionar inmediatamente, pero con una página diferente, se puede utilizar Ibídem, que quiere decir "allí mismo", poniendo sólo: Ibídem, página. Pero si autor, obra, y página son iguales, se utiliza Ídem, que significa "lo mismo".
Hay otro tipo de notas que no necesariamente se refieren a una obra citada, en ese tipo de notas lo que el autor busca es aclarar o ampliar determinado tema, pero que por el sentido de la argumentación si lo hace dentro del texto, lo que ganaría es un entorpecimiento de la lectura. Por eso esas notas son llamadas aclaratorias o de comentario.
Otro tipo de notas son las de remisión, es decir, aquéllas donde se hace el llamado para ir a una parte del texto o de otro tipo de obra. Se puede escribir con un Vid., que significa "véase", o simplemente se puede poner un Véase. Está de sobra decir que si se hace una mención a un libro, es conveniente poner los datos bibliográficos.
Finalmente, están las notas de fuente indirecta, las cuales se dan cuando al leer un texto el autor cita un fragmento de obra y es de nuestro interés. En éste caso tendremos que poner, después de la referencia biográfica, la abreviación Cit. para indicar que ya fue citada por el autor tal, es decir, se pone el apellido, nombre, título [todo de la referencia citada por el autor que sí se está leyendo], Cit. por Autor, página. Cabe aclarar que siempre será mejor consultar la fuente original.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Cita textual

Dentro del oficio de la edición, pero también en la escritura, lo más engorroso es la cita textual. Establecer un formato, en este tema, depende en mucho de la institución para la que se realiza el trabajo académico o la publicación. Y el que más sufre es el que corrige, cabe señalar que lo mismo pasa con la bibliografía. Cuando veo que un autor se tomó la molestia de unificar sus citas me hace muy feliz, al menos no se sufre para dar con todos los elementos, o de entrada ya se sabe qué es lo que le falta.
Pero no seguiré quejándome del desordenes de las citas, mejor trataré de explicar qué son y cómo se utilizan. Para ello empezaré por decir que las citas textuales recogen fragmentos o párrafos de un texto que apoyan, prueban o critican lo que dice un autor. Por este motivo, la transcripción debe ser la correcta.
¿Cómo se hace la transcripción? Pues bien, está medianamente asentado que cuando la cita es menos o igual a tres renglones va entre comillas. En cambio, si la cita es mayor a el número de renglones antes dicho, la cita debe ir en un párrafo independiente con un espacio entre párrafos, tipografía de menos uno en comparación al resto del cuerpo, y con una margen igual al espacio de la sangría.
Ahora bien, cuando se quiere resaltar una palabra o un párrafo, hay que hacerlo empleando cursivas, indicando siempre entre corchetes [] que las cursivas son nuestras. Hay que tener presente que toda indicación que nos pertenezca debe ir en corchetes. Éstos también los podemos utilizar para darle un sentido a un fragmento o encerrar un comentario, por ejemplo: "¿Cómo se hace la transcripción [de la cita]?".
Al momento de citar quizá no nos es útil poner todas y cada una de las palabras que el texto citado tiene pues son explicaciones que entorpecen la lectura o cualquier otro motivo, entonces, en ese caso utilizamos los corchetes y los puntos suspensivos [...]. Así le indicaremos al lector que entre ese conjunto de ideas hay algunas que no nos interesan.
¿Qué se hace cuando lo que queremos citar tiene palabras entrecomilladas? Esto es muy sencillo pues sólo se pone una comillas simples (' ') o entre comillas francesas (<< >>).
Esto es lo básico para poder citar un texto, sólo les recuerdo, mucho depende de la institución para la que escriben o trabajan.

martes, 22 de noviembre de 2011

Una pequeña omisión

Hace unos días un gran amigo me comentaba indignado que al elaborar una edición de álbum ilustrado había tenido problemas con la editora. Una errata del crédito del fotógrafo había sido la discordia entre la editora, la escritora y el diseñador. El descubrimiento de la omisión del nombre sucedió cuando ya el libro se estaba empastando. Para esto la amenaza del fotógrafo era inminente: demandaría si la corrección del crédito no estaba en el libro. La primera solución de la editora fue la de hacer que mi amigo reimprimiera cuatro páginas de un tiraje de tres mil. Evidentemente mi amigo se negó, el costo era mucho. Él, a su vez, le hizo una contraoferta a la editora. Finalmente, frente a los problemas que se estaban gestando entre la editora y el diseñador, ambos llegaron a un acuerdo, un movimiento bastante interesante.

Lo que quiero señalar con esta pequeña anécdota, muy familiar en el medio editorial, es que muchas veces la velocidad, la falta de personal, el suficiente detenimiento en los detalles, puede hacer que una edición tenga problemas como el arriba señalado. Desde mi experiencia, al menos en la parte de corrección y de edición, siempre se debe dudar de todo lo contenido y verificar nombres, fechas y datos muy importantes. En particular cuando solamente es una persona que está al cuidado de la edición.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Diccionario editorial: Algunas definiciones de publicaciones


Libro es un impreso de más de 48 páginas.

Folleto, entre cinco y 48 páginas.

Antología, reúne páginas escogidas de algunos autores.

Artículo, son colaboraciones breves para publicaciones especializadas. Los artículos científicos deben de tener el rigor de una monografía y, generalmente se publican en revistas especializadas. Los artículos periodísticos llamados "de fondo" tratan de las noticias más importantes del día. Los artículos "sueltos" dan a conocer hechos y acontecimientos de actualidad. Están los artículos de divulgación y los textos para libros-homenaje.

El comentario es la opinión sobre algún tema.

El compendio es una breve y sumaria exposición de lo más importante de una materia.

La compilación es una obra que reúne partes de escritos aparecidos en otras publicaciones y que conciernen a una materia.

La ponencia es un análisis breve de algunos aspectos tratados por un grupo de especialistas.

El ensayo es un escrito complicado de definir porque su extensión es variable, versa sobre cualquier tema que es analizado desde un punto subjetivo, sin ser profundo como lo es una monografía o tratado, y sin un método determinado. Carece de aparato crítico y no pretende agotar el tema.

El libro de texto es una publicación de contenidos específicos, que están dispuestos de manera ordenada, donde siempre se tiene en cuenta la currícula de una institución y del tipo de alumno al que se dirige.

El manual contiene lo esencial de una materia que transmite los conocimientos de forma didáctica y práctica.

La monografía es el resultado de una investigación científica. Las opiniones expuestas en la monografía siempre tienen que ir apoyadas en un aparato crítico.

La reseña es una explicación de lo que contiene un libro y puede ser descriptiva, presenta el contenido sin establecer juicios, o crítica, establece juicios respecto al contenido de la publicación, que por cierto puede ser bibliográfica o hemerográfica.

La tesis es un trabajo de investigación que se apoya en hipótesis. Regularmente es el coco de varias personas, como su servidor.

La tesina es un trabajo de investigación sobre un tema resulto. Regularmente es un escrito pequeño.

El tratado es un estudio completo, bien estructurado y riguroso, donde se analiza un tema.

martes, 15 de noviembre de 2011

Mudo espío

La semana pasada tomé un taller de cuento fantástico con Fernando de León dentro de las actividades de la filij. Decidí tomar el taller de creación literaria con él por una recomendación de Alberto Chimal, así que cuando supe que Fernando sería uno de los talleristas, no lo dudé y me inscribí. De Fernando sólo había leído unas cosas de su blog, por lo que mis expectativas para el taller eran disfrazadas de ignorancia y un leve conocimiento de la escritura que él tiene. El taller fue muy agradable, siempre se aprende mucho en ese tipo de eventos. Los compañeros, para mi sorpresa, fueron bastante activos lo que es algo fuera de lo común porque siempre está la apatía de hacer las cosas, así le gusten mucho a las personas. Pero no quiero contarles mi experiencia en el taller, de lo que les quiero hablar es de Mudo espío, la más reciente publicación de Fernando de León.
El título de la serie de cuentos lo pone Fernando con motivo del epígrafe, un fragmento del poema Nocturno de Carlos Pellicer que dice:
Entre la selva enorme de la hierba
la hormiga y una gota de rocío
-todo el cielo y la tierra- mudo espío
y alguien inmóvil y voraz me observa.
Y de este sutil modo Fernando sitúa al lector en la posición inmóvil y voraz del observador, del testigo de las historias que vienen a continuación. Pero Fernando es un autor responsable y burlón porque además de dejar al autor en esa posición tan incómoda le dice con el título del primer cuento, no te preocupes, yo te ayudo con el "Manual de comportamiento fantástico". Cuento donde hay una ruptura con lo cotidiano, con la actividad diaria de Grisóstomo al manejar un taxi en la ciudad G. Y el texto va más allá de la ruptura porque en esa ciudad invisible los personajes viven ya en un mundo fantástico, y por vivir en ese mundo, a los habitantes les es imposible saberse en lo fantástico de la realidad. Mas no todo está perdido, el todo no siempre se impone al uno.
Entonces el sujeto se percibe a través de "El humo en el espejo" y descubre que los relojes y los trenes no saben detenerse, que las cosas que amamos, nuestras obsesiones, se irán, que ya no hay manera de evitar la partida pues la ruptura con la cotidianidad es la ruptura con lo que somos.
Y no debemos sentirnos culpables por tanta soledad, o por desear, pues siempre cabe la posibilidad de pertenecer al grupo de "Los perdonados" por el gran ente visor. Todo es una cuestión de saber escuchar, de encontrarse a uno mismo en la ceguera de los días y tener "Una aventura oscura" donde nuestra guía sea la voz. Pero cuidado, mucho cuidado en no caer en "El círculo", que siempre será vicioso.
"El círculo" es un cuento magistral, sin dudarlo fue el que más disfruté. De entrada el lector es testigo de lo que acontece en el cuento: Miras el atardecer... Miras todo a tu alrededor... Y más que testigo es el personaje, pero también el narrador. Y todo logrado por el uso de la segunda persona del singular, el acusativo de la vida: tú, lector pasivo, conviértete en el agente activo del cuento. Con esa lectura uno ya está trastocado, herido por ser un observador y no poder cambiar la historia. Y con tino Fernando nos regala "En nombre de Firuz", para vengarnos, para saber que no todo está perdido; pero ya es tarde, tenemos muy metida la culpa y no podemos vernos al espejo, no podemos seguir siendo testigos de lo que pasa, de la "Historia de una mirada", nuestra mirada, porque es la única que podemos juzgar. En el mirarnos podemos descubrir nuestros dones, podemos ser profetas (el modo de mirar a futuro sin olvidar el pasado) para saber que todo termina con la muerte, tal como pasa en "Casandro Aral tenía un don". Pero hay que esperar, no vayamos presurosos por el cuchillo y nos cortemos las venas, pues la muerte es siempre pensada en "La muerte del Fénix", en el del renacer del lector en cada historia del Mudo espío.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Del miedo y otras bondades

Mis queridos amigos, lamento mucho descuidar tanto este blog, el cual me ha dejado con muchos buenos sabores. Algunas veces me despierto pensando en que necesito actualizarlo, compartirles algo más sobre el tema de la edición, o reseñar algún libro que he leído. Pero, darse tiempo para escribir parece ser un reto. El presente texto lo escribí para el Tercer Aniversario de Noctambulante. En esa ocasión no lo leí, llevaba una pequeña guía de lo que tenía que decir. Aquí, a falta de voz, espero me presten sus ojos y rememoren las palabras que dije hace unos días.

***
Del miedo y otras bondades
Por Moisés Martínez

Cuando “El Veisha” me invitó a participar en el tercer aniversario de Noctambulante para hacer una publicación de temas relacionados al género de horror y fantasía, acepté por dos motivos: el primero de ellos lo olvidé; el segundo, es por la razón… Y es que cuando apelo a la razón vienen a mi mente imágenes aterradoras. Los grandes monstruos, como dijo Goya, vienen de la razón. No es de extrañar que en el siglo donde se tenía la firme convicción de poseer esta guía redentora de la naturaleza humana, sea también donde se fortificaron los hitos de la literatura de horror y fantasía –y no hay que olvidar que bajo el asombro de la razón algunos de los enciclopedistas, como Diderot, se maravillaban ante las abominaciones de la naturaleza, similares al caso de Joseph Merrick, y pensaban que era parte del progreso humano, de la evolución de la especie–. Para cerrar la idea, es con el argumento de la razón –toda en mayúscula– que se han cometido los crímenes más grandes y se ha desnudado la naturaleza que hay en los hombres, esa dualidad del bien y del mal al más puro estilo del doctor Jekyll.
Lo que llama mi atención es que la naturaleza humana gusta de ser escondida por los grandes pensadores –con esto me refiero a muchos filósofos que gustan de relacionar al hombre más con lo divino que con el daimon– pues quién quiere aceptar que los hombres podemos ser seres malignos, perfectas máquinas asesinas; y sin embargo la historia y la literatura siempre han estado ahí para recordárnoslo, para decirnos a gritos que de quien más debemos tener miedo es del hombre, porque sólo él puede llegar a convertirse en vampiro, o en un asesino serial.
Y es que no podemos negar que el miedo es parte constitutivo de nosotros. Es el miedo, junto con muchos otros factores, lo que ha hecho que nos agrupemos, que tengamos la ciencia, que escribamos, que creemos arte…

Aquí retomo la publicación y a Noctambulante: hoy empieza un homenaje a un gran ícono del cine, Vicent Price. Un texto de notable belleza, escrito Paco de León, hace homenaje a ese gran espíritu, al hombre que supo representar histriónicamente, y de manera ejemplar mediante la voz y la mirada, los efectos que hay en nosotros producidos por el miedo.
El texto que le sigue, escrito por Alberto Chimal, es una reflexión sobre las historias de miedo que pertenecen a lo cotidiano y van al terreno de lo literario –de qué otro modo podría ser– y nos recalcan, de manera interesante, el ideal humanista del poder ser lo que se quiera, incluso hasta mismo objeto de miedo.
De las historias de miedo, y enganchados en la necesidad de explicar por qué tenemos miedo, cómo funciona nuestro cuerpo, por qué si tenemos miedo vemos la películas de terror, grosso modo, por qué gustamos tanto de la fantástico y de misterio, sigue un texto que escribió Sofía Cano, psicóloga dedicada a estos temas del funcionamiento del cerebro. Aquí, no dejo de sentir un cierto temor al ver que los mecanismos de miedo pueden ser aprovechados para generar ventas masivas, para atrapar más a las personas, buscando sólo impactar al espectador, condicionarlo ante una serie de estímulos que pueden rayar en lo absurdo.
Por este motivo, el texto que continúa la publicación es el de Enrique Barrón. Un análisis interesante entre la manipulación de la sociedad y la liberación, entre la entropía y la utopía, donde, como detalle curioso, los personajes están relacionados o se llaman John.
De la manipulación de la masa, esta alienación a la que todos pertenecemos desde diferentes puntos sociales, la figura que más la representa es la del zombi (castellanizado para sonar más escandaloso). Figura temeraria no pos sus grandes habilidades, sino porque la “bola”, como decían en la Revolución, siempre da miedo por irracional, por lo premeditado de su acción. De la historia del zombi habla Raquel Castro.
Finalmente, todo cierra con el cine incómodo, con el que no tiene nada de sentido desde el punto de vista de los críticos: el gore. José Luis Ortega nos pasa mediante una transfusión una serie de datos bastante interesantes sobre el mencionado género.
Con el gore, cine con escenas cruentas, absurdas y al parecer sin ninguna justificación, decidí cerrar la publicación del aniversario de Noctambulante. Espero que disfruten su lectura, tanto como yo disfruté hacer la edición. Y antes de que se me olvide, las ilustraciones y el diseño de portada hechos por Alejandro García se acomodaron solas al texto. Fue como si cada uno de los autores hubiera buscado ya una ilustración para su tema.

jueves, 13 de octubre de 2011

Diccionario editorial: el equilibrio entre la mancha y el blanco

Parte de la calidad estética de un libro se consigue combinando adecuadamente las manchas y los blancos, de texto y espacio o de texto y figuras. Incluso un texto que tiene la mancha muy apretada resulta antiestético a la vista, no sólo es cansado leer. Por eso el buen impresor sabe cómo espaciar las palabras. El equilibrio entre el texto y los blancos debe ser regular, no es recomendable un blanco excesivo entre las palabras así como tampoco poco blanco entre las mismas. Los espacios entre palabras que más facilitan la lectura son los de 1/3 y 1/4. Otros consideran que el mejor espacio entre palabras es el que equivale a las letras n, e, s, también conocidas como letra de grueso medio.


Es muy importante cuidar este equilibrio porque muchas veces cuando se trata de ahorrar en presupuestos se terminan haciendo libros que de solo ver la enorme mancha ya nos da flojera leerlo. Por otro lado, también me he encontrado con libros que dejan muchos espacios en blanco, ya sea en la interlínea o en el aire entre letras. Estos blancos, en vez de ayudar a tener una lectura fluida la entorpecen y ocasionan que el lector también pierda el interés en el contenido del libro.

jueves, 11 de agosto de 2011

Leer, leer, leer


Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.


Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las olas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.


Leer, leer, leer, ¿seré lectura mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?



Miguel de Unamuno

miércoles, 3 de agosto de 2011

Pavic o los caminos de la lectura


Esto no es una reseña, aunque cuando terminé de leer el Diccionario jázaro de Pavic mi primer instinto fue escribir una, pero después de tres días de reposo de la lectura y de la recuperación que necesité al finalizarla, me puse a pensar que hablar de lo que escribió Pavic es difícil de ponerlo en palabras, creo que se necesitan sueños.
            Conocí a este autor de una manera bastante simplona. No fue en la universidad o en una plática de café. Era una tarde de junio de hace ya algunos años cuando estaba en una fiesta en el centro. Mi aburrición era enorme. Era la fiesta de mi hijo. Afortunadamente él se la estaba pasando muy bien, pero yo no porque estaba solo. De los varios invitados no podía platicar con nadie, es literal, uno sabe cuándo es bien recibido en un lugar. Cosas de ser papá separado. El punto es que estaba tan aburrido que pensé en ir al Fondo de Cultura Económica que está en la calle de Venustiano Carranza y comprar algo para leer, algo corto. Tenía ganas de leer algo sobre ajedrez y bajo esa idea le pregunté a un librero qué me recomendaba. A los pocos minutos regresó con Pieza única, de Pavic. Pagué el libro y salí contento de ahí para dirigirme al salón de fiestas y tener alguien con quién platicar. Ironía o cosa de la lectura, en cuanto llegué al lugar y abrí el libro para revisar de qué trataba un familiar de la madre de mi hijo llegó y se puso a conversar conmigo. Así terminó el intento de lectura.
            Pasaron los años y en el camino se atravesaron otros escritores, muchos de los que no recuerdo nada. Para el año pasado, aproximadamente a finales, dejé de comprar libros con la intención de leer a los ya siempre formados y cada día aumentados escritores de mi minibiblioteca. Creo que si uno compra un libro y no lo lee ese libro ya no será leído y hubiera dado exactamente lo mismo que no lo comprase. En fin, dubitativo comencé la lectura de un libro que no tenía nada que ver con el ajedrez más que en su forma abstracta. Pieza única es… Podría decir que una novela policíaca e hipertextual acompañada de sueños más espejos donde el lector se confunde con los personajes. Y fue así como me atrapó Milorad Pavic.
            Es poco común que lea a un autor seguido, es decir, de los únicos que si suelo leer varias obras seriadas es de los filósofos. Rara vez lo hago con escritores. El último había sido Paul Auster, pero después de leer Invisible perdió el encanto y abandoné sus escritos. Y no haré comentarios de Michel Houellebecq, quien me perdió más rápido de lo que se pierde una moneda de 10 centavos. Pero esto no me sucedió en el caso de Pavic, así que después de Pieza única leí Siete pecados capitales y hace unos días terminé El diccionario jázaro en su versión femenina (la curiosidad es enorme por saber cuáles son las diferencias con la versión masculina).
            ¿Qué es lo que encontré en Diccionario jázaro? Ruido. Voces de pájaros. Sueños de Pavic, sueños ajenos y propios. Recuerdos de comienzos vestidos de sueño más música. Gajes del oficio de amar a los libros, de editar o hacer corrección. Relaciones del pasado, conversaciones con lo que pienso totalmente relacionadas al eterno tema de la tesis. Pero lo que me mató fue la verdad de las palabras cargadas de veneno en, como dice una de las frases del libro, la novena página. Entonces redescubrí, la primera vez me pasó con Nietzsche, que la verdad es un engaño. Y en este momento me dan ganas de hacer mutis por la boca y dejar de escribir porque la herida está ahí, abierta, recordándome que estar herido es seguir viviendo.
            Eso fue lo que me encontré con la primer lectura, porque al igual que Rayuela, es un libro que exige, por su hipertextualidad, a más de un encuentro.; pero va más allá de la hipertextualidad, también se relee porque lo que se dice es aún más alentador –claro que me refiero al estímulo intelectual.
            Para no dejar de lado uno de los temas del blog seleccioné partes de la novela-diccionario que están relacionados con la lectura, con el pensamiento y con el libro. La trinidad en pleno funcionamiento.:

Cada uno de nosotros lleva de paseo delante de sí a su pensamiento como al mono atado de una cuerda. Al leer, siempre tiene dos monos: uno que es el suyo y otro que es el ajeno. O, lo que es aún peor, a un mono y una hiena. Y a ver qué es lo que va a darle de comer a cada uno. Porque la hiena no come lo mismo que el mono…

… alguien les dijo a los de la casa que todo libro, al igual que toda muchacha, puede convertirse en bruja, que su espíritu puede salir al mundo y atosigar y destruir a los que se hallen alrededor.


…aquel que sepa leer las partes de un libro en el orden correcto, puede crear de nuevo el mundo […]. Esa clase de lector no necesita siquiera del reloj de arena en el libro que le advierta cuándo hay que cambiar el modo de leer, pues el lector actual nunca cambia el modo de leer.
  
2. imagínense que dos hombres tengan cogido a un puma con dos cuerdas. Si quieren acercarse uno al otro, el puma atacará, pues los lazos se aflojan: sólo si los dos tiran al mismo tiempo, el puma quedará a la misma distancia de uno y de otro. Este es el motivo por el que el que lee y el que escribe difícilmente se acercan: entre los dos, capturado, está el pensamiento común, atado con cuerdas que tiran en direcciones opuestas. Si ahora le preguntásemos al puma, es decir al pensamiento, cómo ve a estos dos hombres, podría responder que los seres comestibles están tirando con las cuerdas de algo que ellos no pueden comer…


9. En lo que a ustedes, escritores, se refiere, tengan siempre en mente que un lector es como un caballo de circo, acostumbrado a recibir un terrón de azúcar cada vez que realiza bien su propio ejercicio. Si falta el premio del azúcar, no habrá ejercicio. En cuanto a los ensayistas y críticos, son como los maridos engañados: siempre los últimos en saber la noticia…


Somos nosotros, con nuestra cabeza, quienes nos encontramos en los pensamientos. Nosotros y nuestros pensamientos somos como el mar y sus corrientes: nuestro cuerpo es la corriente y nuestros pensamientos el mar. De este modo el cuerpo se crea un espacio en el mundo abriéndose paso entre los pensamientos. El alma, en cambio, los contiene a ambos…

–No soy yo quien mezcla los colores, sino tu vista –me respondió-. Yo no hago más que ponerlos en la pared uno junto a otro en su estado natural, y el que mira mezcla los colores en sus ojos como si fuera una papilla. Ahí está el secreto. Quien sepa cocinar mejor la papilla tendrá el mejor cuadro, pero la papilla no será buena si se hace con alforfón. Por lo tanto es más importante creer en mirar, en escuchar y en leer que en pintar, en cantar o en escribir.
[…]
–Cuando pinto es como si usase un diccionario de colores –añadió Nikon-, y el espectador compone con las palabras de ese diccionario las oraciones y libros, es decir, los cuadros. Así podrías hacer tú también al escribir…

Las letras también pueden compararse con las partes del vestido. Así como en invierno te pondrás prendas de lana o piel, un chal, una gorra con forro de invierno y te ceñirás bien la vestimenta con el cinturón, así en verano te vestirás de lino, libre y suelto, dejando de lado las prendas pasadas, mientras que en las medias estaciones añadirás o quitarás alguna cosa. Así ocurre con la lectura. En tus diferentes edades leerás libros de contenido distinto, pues combinarás la vestimenta de diversas maneras.

…cada escritor puede matar a su propio personaje en sólo dos líneas. En cambio, para matar a un lector, o sea aun ser humano de carne y hueso, basta transformarlo un instante en el personaje de un libro, en el protagonista de una biografía. El resto es fácil.


…las casas […] estaban una junto a otra como los libros en la biblioteca de Brankovich. Y llegué a la conclusión de que las casas son muy parecidas a los libros: tantas alrededor de ti, pero sólo entrarás en algunas y menos aún son las que visitarás o habitarás por un tiempo más largo. En la mayoría de los casos, a ti te ha sido destinada una posada, una fonda, una tienda alquilada por una noche o un sótano. Y raramente, muy raramente, te darás cuenta de que vuelves a entrar, empujado por un temporal, en el mismo edificio habitado tiempo antes y pasas la noche de nuevo allí, recordando dónde habías dormido y cómo todo, aunque siga siendo lo mismo, había sido distinto, y en qué ventana amanecían las primaveras y por que puerta salía en otoño…

Un libro puede ser como un viñedo regado con lluvia o uno regado con vino. […] Un diccionario es un libro que, exigiendo poco tiempo cada día, acaba por tomar mucho en el curso de los años. No hay que subestimar esa pérdida. Particularmente si se considera que la lectura en general es un trabajo ambiguo. Durante el uso, el libro puede ser curado o matado por la lectura. Puede ser cambiado, engrosado o violado. Su curso puede ser alterado, del libro siempre desaparece algo, las letras se pierden entre las líneas, algunas páginas caen de entre los dedos mientras otras, nuevas, crecen sin cesar ante los ojos, como si fuera una col. Un libro dejado de lado puede ser encontrado al día siguiente como una estufa apagada, en la que ya no espera una cena caliente. Además, hoy el hombre ya no dispone de tanta soledad como para poder leer libros sin dañarse, ni siquiera los diccionarios. Pero también esto tiene un final. El libro es como una balanza: se inclina primero hacia la derecha, hasta que se inclina hacia la izquierda, y también en la cabeza ocurre algo similar: desde la esperanza los pensamientos se trasladan a los recuerdos y todo termina. En el oído del lector quizá queda un poco de saliva del escritor llevada por el viento de las palabras y con un granito de arena en el fondo. […]
            En todo caso, leer un libro tan voluminoso significa pasar mucho tiempo solo. Y estar mucho tiempo sin una persona cuya presencia es indispensable, porque la lectura a cuatro manos no se usa todavía.”

lunes, 25 de julio de 2011

Diccionario editorial: Medianil

Margen en blanco que queda hacia el lomo y hacia la cabeza del libro. Es importante que el medianil del lomo no sea tan pequeño porque si lo es, a la hora de abrir un libro el texto puede quedar muy pegado de la costura o pegamento del forro. El medianil de la cabeza tiene que ser ligeramente más pequeño que el inferior.

viernes, 22 de julio de 2011

11 libros, seis meses, II

Hacer Enciclomedia es un vendaval de sentimientos encontrados. En primer lugar el proyecto en sí está cargado de veneno político. Se habla de millones de pesos “robados”. Y entiendo la molestia, hasta a mí me da coraje enterarme de ello. Debo aclarar que es indignante, tanto como cuando se roban el dinero que le pertenece al sector salud. Lamentablemente es México, qué proyecto no está relacionado con la tranza, con la oportunidad de las partes para enriquecerse. Y que conste que el dinero sólo se queda en unos cuantos, yo seguiré viviendo como siempre, al día. Pero este no es un sentimiento que me molesta, hay uno mayor. En verdad no entiendo cómo algo que sería aplaudido en otros países aquí es cuestionado por sus carencias. Todo el tiempo se habla del atraso científico y tecnológico en el que está sumergido el país, pero pocas veces las personas observan que en México se hacen muchas cosas innovadoras pero condenadas a pasar inadvertidas, sobre todo cuando no se tiene el apoyo del gobierno. A lo que voy con Enciclomedia es que es un gran proyecto para una nación que se lo merece. Hace un par de días leía que en Corea implementarán las tabletas en la educación básica, la finalidad, hacer accesible la educación a los niños. Eso me recordó mucho el trabajo que hago para Enciclomedia, o los muchos otros proyectos que tiene la SEP y que están relacionados con el aula.

Hay muchas reflexiones sobre la relación de la educación y la tecnología. No sé cómo terminará esta relación, pero pienso que quizá sea favorable, tal como lo fue el libro y su relación con la enseñanza. Además, debemos entender que los niños de ahora no son como nosotros en nuestros años mozos. Ellos están acostumbrados a utilizar una computadora desde los primeros años de vida, por ejemplo, utilizan celulares que muchos de los adultos no saben cómo manejar. Para ellos la tecnología es parte de su vida. Y todo este párrafo para decir que Enciclomedia busca ser amigable con los niños, ser una herramienta que facilita la adquisición de conocimientos.

En segundo lugar, está lo lamentable del oficio. Es complicado saber que se pueden mejorar las cosas y no poder hacerlo porque uno tiene las manos atadas. Lo que diré es algo que muchos saben y que en diversos lados se ha reflexionado. La educación que imparte el gobierno está muy por debajo de la calidad esperada y esto se ve reflejado desde los libros de texto. Las erratas, los errores de redacción y la información incorrecta que están contenidas en los libros de texto son impresionantes.

Trabajar haciendo edición digital cuando están los libros impresos es como jugar a ser editor y amanuense. En el papel del editor se toman decisiones respecto al acomodo del texto y su relación con lo visual. En desempeño del amanuense uno se dedica exclusivamente a hacer un copia y pega del contenido del libro. Pero, como los copistas de los libros, las tentaciones de arreglar la redacción de determinada frase, corregir alguna erra o poner una fecha correcta, son siempre grandes.

En nuestro caso se dio una situación bastante interesante pues al principio nos habían dado la orden de hacer la corrección de los libros y hacer los cambios en el libro digital. Así pasó, debo aclarar que no con las grandes correcciones, pero se trabajó en el asunto. El problema de hacer estos cambios es el que se está creando una nueva edición, cosa que no está mal pero que no corresponde con los fines para los que se creó Enciclomedia. Posteriormente, se nos dio la orden de regresar los libros a su estado casi original y sólo hacer correcciones pertinentes, como en el caso de “océanos llenos de agua” por dejarlo simplemente como “océanos”. Finalmente, llegó la discusión de los cambios, pues, pese a estar todos de acuerdo en que los libros están redactados con las patas, los riesgos legales son grandes. Fue cuando entré en el dilema de romper toda la formación a dos días de entrega por meter la corrección, o dejar los libros con las correcciones que tenían. La negociación llegó al punto de sólo cambiar ciertos aspectos.

Lo anterior se los cuento porque es muy importante para entender el proceso de la edición digital que se vive a nivel mundial. En los libros que tiene Google, sus archivos son generados desde el escaneo de los libros impresos. Así que a eso se resume la primera forma de hacer edición. No hay quien haga estructuras, ni quien investigue las tipografías o colores que tiene un libro. Ese tipo de trabajo es simplemente copiar tal cual el libro. Otro modo de hacer edición digital es como la que se plantea con Enciclomedia y que juega mucho con los TIC, es decir, el libro se analiza y se transforma a un archivo en HTML, donde se puede enriquecer con audio, video y otros objetos. Aquí la tentación por modificar el texto es grande y como los copistas de los libros de antes de la imprenta, seguramente más de un editor mete mano al texto, corrige una coma o cambia una oración. Por último está la nueva forma de ser del editor digital, aquella que se está configurando mediante la mezcla de la forma de publicar en digital de Google y de la manera en la que se hace en Enciclomedia, y que no parte del libro físico al libro digital, sino que desde el texto original empieza a construir el nuevo libro. Este nuevo editor conjuga muchas cosas y ve, eso espero, que los libros están cambiando y que no pueden ser concebidos como los que conocemos, de la misma manera que el libro de imprenta no es igual al papiro, al pergamino, a la tablilla. El soporte cambia, cambia el contenido y la forma de relacionarnos. ¿Cómo se da el resultado? No lo sé porque para conocerlos habrá que esperar todavía algunos años.

miércoles, 20 de julio de 2011

11 libros, seis meses, I

Después de casi cuatro meses de no escribir en el blog me siento emocionado de regresar a esta actividad tan grata. Mi larga ausencia se debía a que estaba trabajando en el rediseño de Enciclomedia. Espero que no se me culpe por hablar de un proyecto que en teoría es confidencial, pero es un riesgo que debo correr porque luego nadie sabe qué es lo que se hace en estos proyectos, sobre todo hay un desconocimiento tremendo del trabajo editorial y académico ocasionado por el ambiente político que rodea este proyecto.
El rediseño de Enciclomedia consistió en cambiar la interface agregando materiales que tienen la finalidad de facilitar la enseñanza de los profesores. Además se actualizaron, casi en totalidad, los libros de texto en su formato digital de los grados de quinto y sexto de primaria.
La parte de los libros es la que me corresponde y de la que estuve de encargado. Antes que nada quiero agradecer a mi equipo de trabajo (@SofiaZul, Alí Albarrán, Rafael Mendoza y @lawra40) pues sin ellos el cambio de formato hubiera sido una verdadera tortura.
La digitalización de los libros de texto de la SEP es un asunto que no comprendo del todo porque los libros se podrían hacer en un menor tiempo en el formato digital. Para llegar a tener esta optimización del tiempo sería más que suficiente con tener los archivos Indesign para hacer la conversión a XML y listo. Pero no, como en México nos gusta poner trabas al trabajo de todos es imposible llegar a ese medio de intercambio de archivos. Que conste que no sólo me refiero a la SEP, lo mismo sucede en la UNAM o en otros organismos. Por desgracia esta postura de conservar la información es la que más empobrece el avance cultural de nuestro país.
Volviendo al tema de la digitalización de los libros, como carecemos de los archivos de Indesign lo que se tiene que hacer es un análisis de la estructura de los libros para crear divisores y etiquetas en la DTD y marcar el contenido en el lenguaje XML. Para esta labor es muy útil tener el archivo en pdf porque desde este archivo el departamento de diseño puede obtener las imágenes, los colores de la tipografía y las fuentes, entre otras cosas. En lo que concierne a la edición, lo importante es reducir el libro a universales y dejar pocos casos particulares. Esto se hace analizando, por ejemplo, las jerarquías de los títulos de los libros.

PDF
Hecho el análisis del pdf se ponen las indicaciones (estructura) de cómo se debe marcar determinado libro con las reglas del lenguaje XML, por lo que el editor especializado lee la estructura y la interpreta para la formación del libro.

Por otro lado, en colaboración con el equipo de programadores (css) y de diseño (xsl) el archivo en el lenguaje en XML empieza a tener transformaciones que se ven reflejadas en los archivos de HTML, los cuales se visualizan del siguiente modo:
 

Libro en HTML

Finalmente entran en el proceso otros departamentos (académicos y de desarrollo) que vinculan los libros a los objetos de aprendizaje disponibles. Esto da como resultado el producto final y con el que trabajarán los niños y maestros de muchas escuelas públicas del país.
 
Libro en la interface de Enciclomedia




                                  

lunes, 14 de febrero de 2011

Leyendo soy Prometeo liberado


Resulta curioso hasta qué punto este Cuaderno Marrón constituye al mismo tiempo un diario de mi vida y un acontecimiento en mi vida. Y para vosotros, que venís detrás de mí..., bueno, para vosotros será posiblemente un libro como cualquier otro; aunque espero que os sintáis partícipes de mi historia del mismo modo que yo, cuando leo una historia, me siento partícipe de ella.
      Tal vez ahora sí entendáis qué significa hablar de <>. Ello se debe a que el cuerpo humano no es esencial para que la experiencia se produzca. De hecho, muchas de mis experiencias más profundas han sucedido en las páginas de un libro. Experiencias que han afectado mi vida. Si comprendemos una frase, incluso de una revista infantil, esa frase adquiere cierta profundidad para nosotros.
      ¿Os habéis sorprendido a vosotros mismos leyendo? Ya sabéis: estáis sentados en una butaca, totalmente absortos en la lectura de un buen libro, disfrutando de la historia y del estilo de la prosa del autor, y de pronto os sentís como fuera del cuerpo y os veis tal como sois: no bromeando con Philip Marlowe o luchando con Moriarty sobre las cascadas de Reichenbach, sino sentados a solas en una habitación, con un libro abierto sobre el regazo. Puede provocar un shock tremendo. Comparable a lo que siente un esquizofrénico tras una súbita inyección de fenotiacina. En un minuto pasa de estar combatiendo al comunismo internacional a ser un pobre tipo con un pijama sucio recostado en una cama mojada.
      Es esta rara capacidad de entrar y salir del cuadro lo que distingue a la lectura. Tal vez fuese eso lo que Keats percibió cuando escribió a su hermana para describirle el placer que el proporcionaba sentarse junto a una ventana que daba al lago Léman y pasarse el día entero leyendo, como si fuese el retrato de alguien leyendo. El retrato de alguien leyendo... Una frase encantadora e iluminadora. Y muy típica de los románticos, que siempre trataban de escapar de sí mismos. Evoca la importante imagen de alguien que no sólo vive en las páginas de un libro sino que se ha perdido en ellas, que se ha olvidado de mundo exterior, de la mano que vuelve la página e incluso del ojo y del campo visual que transmiten la información impresa al cerebro. Sin un libro, estoy encadenado a la tierra. Leyendo, soy Prometeo liberado.
Últimamente la combinación de las estrellas o la modificación del zodiaco han afectado mi estado de humor. Sí, supongo que a eso se debe que esté de un genio bastante desagradable. Bueno, en realidad sé qué es lo que pasa en mi vida. Sé que es lo que ocasiona que al despertar tenga esa imagen, no mía, sí suya. Sé por qué al dormir mis pensamientos son hipogrifos violentos y enmarañados. Sé que las películas me dicen mucho, que al ver Cinema Paradiso lloro por las sabias palabras de Alfredo a Salvatore. En fin, sé que el abismo nunca cambia, que siempre es el mismo al caer. Y que siempre se está solo.
      Es esa última palabra la que resuena a cada momento. Somos soledades acompañadas, ya lo decía una vez en una comida mi querido maestro y adorado amigo Vicente Quirarte. Muchas veces a sido tema de conversación con otro gran amigo, Paco de León. Definitivamente sé que estoy de mal humor porque sé que estás ahí, no para mí, sino lejana. Y sé que con tu ausencia reafirmas lo que me resisto a aceptar: es escribiendo o leyendo donde he encontrado la felicidad, o mejor dicho, la libertad.

domingo, 30 de enero de 2011

La tiendita de los errores, I

Es lamentable que la institución gubernamental encargada de educar a un país tenga libros de texto con una cantidad aterradora de errores. En el análisis que he hecho de los libros de texto de quinto y sexto año de primaria, he descubierto que los libros están redactados con las patas. Por eso el departamento de Cuidado editorial de la Subsecretaría debería llamarse DesCuidado editorial. Los errores van desde la gramática, la sintaxis, los problemas de inteligencia y el pésimo cuidado de la colección. Cada libro es diferente en su diseño, no hay un orden que le ayude al lector (en este caso a los niños y los maestros) a abstraer todos los libros que los acompañarán durante todo un año.
      Para muestra de los errores vean la siguiente imagen:    
De entrada lo circulado con rojo nos indica que hay una terrible confusión entre el verbo haber y el verbo hacer. Lo que se le está pidiendo al alumno es que haga siempre lo mismo con los tiempos de las sílabas. Es decir, ese has debería ser haz porque es el imperativo del verbo hacer.
     Por si no fuera poco vemos en la imagen que literalmente la sílaba un está acentuada. Creo que para fines educativos hubiera sido más sencillo poner un punto negro abajo de la vocal que poner un diacrítico. En fin, ahora entiendo porque los alumnos cada vez tienen una escritura más deficiente. El problema no sólo son los maestros, también los editores, los académicos, los correctores de estilo y todos los involucrados en los planes de estudio y la creación de los libros.

domingo, 23 de enero de 2011

-0-

Mis manos queman lo que toco.
Las palabras se revientan al salir de mi boca,
son caballos desbocados, furiosos, libres,
tienen alas y nadan por espacios infinitos
de océanos que no conocen el tiempo;
al explotar deslumbran todo lo que está a su paso
y la verdad que tras ello se muestra
deja sin comprensión a quien las escucha.

La intensidad de la que están recubiertas
es tan sagrada y tan solemne
que es necesario recrearlas,
reinventar el lenguaje,
destruir el mundo
y todo lo que en él está contenido.

                    Mira a ese perro paseando a su dueño.
                    Mira como vuela el cielo en los pájaros inmóviles.
                    Mira a ese señor jugando con la tierra del parque.
                    Mira mi mano,
                    ¿la ves?,
                    ahora es una boca
                    y al rato música.
                    Mira mis ojos,
                    ¡obsérvalos bien!,
                    míralos...
                    No son míos,
                                          son tuyos,
                    y no son tuyos,
                                          son de nosotros durante el tiempo que se miren.
                    Mira como los árboles tienen sus raíces en las hojas...
                                                                                                         en el cielo.
                    Mira como el mundo cambia al nombrarlo...

Toma mi mano y volemos
y digámosle Tierra al Agua,
Sol a la Luna.
Seamos dios creando al mundo.

viernes, 14 de enero de 2011

Diccionario editorial: Colgado

Cuando escuchemos esta palabra y estemos en un trabajo editorial no hay que espantarse. El colgado o descolgado es el blanco que suele dejarse entre el límite superior de la caja y la cabeza o título, es decir, es el espacio en blanco que vemos entre los principios de capítulo o las divisiones mayores de un libro. Algunas editoriales prefieren dejar el blanco entre el título, pegado en la parte superior de la caja, y la primera línea del texto.

También puede consultarse colgar.
    

martes, 11 de enero de 2011

El duende de los libros


Tengo la firme convicción de que en las letras habitan unos pequeños duendes que tienen como razón de oficio el crear erratas o distraer al corrector en su oficio. ¿Dónde viven esos seres del mal? Me gusta pensar que al pie de las letras.
      La errata que está presente en el libro Partículas elementales, de Michel Houellebecq, me produjo mucha gracia porque hasta parece intencional. En el segundo párrafo de la imagen se lee lo siguiente: "[...] Djerzinski modificó profundamente nuestra concepción del tiempo; pero su mayor mérito, según Hubczejak, es haber establecido los elementos de una nueva filsofía [sic] del espacio". De seguro los elementos eran tan innovadores que rompieron con el espacio de las letras y su formación de la filosofía. Pequeño detalle de la primera 'o' que tuvo la gracia de huir pues es una partícula nada elemental de la filosofía.