viernes, 22 de julio de 2011

11 libros, seis meses, II

Hacer Enciclomedia es un vendaval de sentimientos encontrados. En primer lugar el proyecto en sí está cargado de veneno político. Se habla de millones de pesos “robados”. Y entiendo la molestia, hasta a mí me da coraje enterarme de ello. Debo aclarar que es indignante, tanto como cuando se roban el dinero que le pertenece al sector salud. Lamentablemente es México, qué proyecto no está relacionado con la tranza, con la oportunidad de las partes para enriquecerse. Y que conste que el dinero sólo se queda en unos cuantos, yo seguiré viviendo como siempre, al día. Pero este no es un sentimiento que me molesta, hay uno mayor. En verdad no entiendo cómo algo que sería aplaudido en otros países aquí es cuestionado por sus carencias. Todo el tiempo se habla del atraso científico y tecnológico en el que está sumergido el país, pero pocas veces las personas observan que en México se hacen muchas cosas innovadoras pero condenadas a pasar inadvertidas, sobre todo cuando no se tiene el apoyo del gobierno. A lo que voy con Enciclomedia es que es un gran proyecto para una nación que se lo merece. Hace un par de días leía que en Corea implementarán las tabletas en la educación básica, la finalidad, hacer accesible la educación a los niños. Eso me recordó mucho el trabajo que hago para Enciclomedia, o los muchos otros proyectos que tiene la SEP y que están relacionados con el aula.

Hay muchas reflexiones sobre la relación de la educación y la tecnología. No sé cómo terminará esta relación, pero pienso que quizá sea favorable, tal como lo fue el libro y su relación con la enseñanza. Además, debemos entender que los niños de ahora no son como nosotros en nuestros años mozos. Ellos están acostumbrados a utilizar una computadora desde los primeros años de vida, por ejemplo, utilizan celulares que muchos de los adultos no saben cómo manejar. Para ellos la tecnología es parte de su vida. Y todo este párrafo para decir que Enciclomedia busca ser amigable con los niños, ser una herramienta que facilita la adquisición de conocimientos.

En segundo lugar, está lo lamentable del oficio. Es complicado saber que se pueden mejorar las cosas y no poder hacerlo porque uno tiene las manos atadas. Lo que diré es algo que muchos saben y que en diversos lados se ha reflexionado. La educación que imparte el gobierno está muy por debajo de la calidad esperada y esto se ve reflejado desde los libros de texto. Las erratas, los errores de redacción y la información incorrecta que están contenidas en los libros de texto son impresionantes.

Trabajar haciendo edición digital cuando están los libros impresos es como jugar a ser editor y amanuense. En el papel del editor se toman decisiones respecto al acomodo del texto y su relación con lo visual. En desempeño del amanuense uno se dedica exclusivamente a hacer un copia y pega del contenido del libro. Pero, como los copistas de los libros, las tentaciones de arreglar la redacción de determinada frase, corregir alguna erra o poner una fecha correcta, son siempre grandes.

En nuestro caso se dio una situación bastante interesante pues al principio nos habían dado la orden de hacer la corrección de los libros y hacer los cambios en el libro digital. Así pasó, debo aclarar que no con las grandes correcciones, pero se trabajó en el asunto. El problema de hacer estos cambios es el que se está creando una nueva edición, cosa que no está mal pero que no corresponde con los fines para los que se creó Enciclomedia. Posteriormente, se nos dio la orden de regresar los libros a su estado casi original y sólo hacer correcciones pertinentes, como en el caso de “océanos llenos de agua” por dejarlo simplemente como “océanos”. Finalmente, llegó la discusión de los cambios, pues, pese a estar todos de acuerdo en que los libros están redactados con las patas, los riesgos legales son grandes. Fue cuando entré en el dilema de romper toda la formación a dos días de entrega por meter la corrección, o dejar los libros con las correcciones que tenían. La negociación llegó al punto de sólo cambiar ciertos aspectos.

Lo anterior se los cuento porque es muy importante para entender el proceso de la edición digital que se vive a nivel mundial. En los libros que tiene Google, sus archivos son generados desde el escaneo de los libros impresos. Así que a eso se resume la primera forma de hacer edición. No hay quien haga estructuras, ni quien investigue las tipografías o colores que tiene un libro. Ese tipo de trabajo es simplemente copiar tal cual el libro. Otro modo de hacer edición digital es como la que se plantea con Enciclomedia y que juega mucho con los TIC, es decir, el libro se analiza y se transforma a un archivo en HTML, donde se puede enriquecer con audio, video y otros objetos. Aquí la tentación por modificar el texto es grande y como los copistas de los libros de antes de la imprenta, seguramente más de un editor mete mano al texto, corrige una coma o cambia una oración. Por último está la nueva forma de ser del editor digital, aquella que se está configurando mediante la mezcla de la forma de publicar en digital de Google y de la manera en la que se hace en Enciclomedia, y que no parte del libro físico al libro digital, sino que desde el texto original empieza a construir el nuevo libro. Este nuevo editor conjuga muchas cosas y ve, eso espero, que los libros están cambiando y que no pueden ser concebidos como los que conocemos, de la misma manera que el libro de imprenta no es igual al papiro, al pergamino, a la tablilla. El soporte cambia, cambia el contenido y la forma de relacionarnos. ¿Cómo se da el resultado? No lo sé porque para conocerlos habrá que esperar todavía algunos años.

1 comentario:

Rubén dijo...

Después de leer lo que dices Moi, me doy cuenta que la mayor parte de los sectores es así: ineficiencia por falta de capacidad, mediocridad por el valemadrismo de la gente que tiene en las manos el poder de evitar todo eso. Yo tengo la creencia de que la internet, la socialización de los medios, es la solución a la mediocridad y una excelente opción para los que no tenemos el acceso a los grandes medios de comunicación, sean editoriales o televisoras.