miércoles, 24 de octubre de 2012

El problema de la traducción en el mismo idioma

Corregir un texto cuando no se tiene al autor sentado junto a uno implica dar por sentado lo que el autor estaba pensando al momento de redactar su texto. Desde ese momento empieza el trabajo de la traducción de un pensamiento a otro pensamiento, aunque es en la misma lengua. Preguntas como:

  • ¿Qué quieres decir?
  • ¿A qué te refieres con?
  • ¿De qué modo puedo entender estas palabras?
  • ¿Cuando utiliza esa palabra, estaba pensando en determinado contexto?
  • ¿Qué estaba haciendo el autor a las cinco de la tarde, y sin café?

Y es que luego uno lee oraciones como las siguientes:

Aparecerá una calle; deberá haber la salida de un callejón oscuro; será poco después del anochecer.

Entonces uno se siente un indio, va al baño y se pinta la cara para saludar a todos con la pipa de la paz.
   De entrada el uso del verbo con el que inicia la oración es un problema. Aparecerá... no una persona, no un perro, no un avión, no una araña, ni mucho menos un fantasma, lo que aparecerá será una calle. Sí. En un acto mágico la calle brotará en el escenario y las luces caerán, como gotas de lluvia, en tan dichoso personaje.
   Luego tenemos el pequeño detalle del callejón apache con la oscura redacción, más oscura que la oscuridad misma que ya de por sí parece que tienen todos los callejones.
   Finalmente está otra oración, magistralmente temporal. El tiempo del melancólico será donde todo transcurrar. La bohemia presente en la oración, y también la botana.

Todos las oraciones que están en el enunciado pasado están separadas por punto y coma. Entonces parece que el autor está indicando que todo pasarará al mismo tiempo. Me pregunto si la salida del callejón oscuro será por la galanura de la calle que aparece en un rapto de encanto para, quizá dar un beso al callejón. No, por desgracia no es así.
   Lo que el autor en realidad quizó decir es lo siguiente:

En una calle se verá la salida de un callejón oscuro. Todas las acciones que vivirán los personajes sucederán al atardecer.
¡Ah! Tan sencillo que era decir eso.

Definitivamente, hacer corrección de estilo es muchas veces traducir el pensamiento de un autor.

2 comentarios:

Sícoris dijo...

Tienes toda la razón del mundo y, además, lo has contado con mucha gracia.

Me temo que ante determinados textos, ser corrector no es suficiente: hay que ser un poco psicólogo e incluso, parapsicólogo.

Moisés dijo...

Mi querida Sícoris. Tienes razón, hay que ser todo un parapsicólogo en esto de la corrección. La verdad es que cuando terminé de corregir el texto terminé tan cansado que lo único que quería era no ver una sola letra más.
Sabes, tengo que agradecerte porque me has hecho pensar en mi tema de tesis: "La escritura y la pérdida de la libertad". Y es que si leer es darle el cuerpo (mente, ojos, voz, etcétera) al autor, corregir es ser el escribano, el esclavo total del mismo.

Te mando un gran abrazo.