jueves, 18 de septiembre de 2014

La selva del lenguaje

Últimamente estoy releyendo La selva del lenguaje de José Antonio Marina. La verdad es que es un libro que disfruto mucho. Tiene esa capacidad de reflexionar jugando con la filosofía, la psicolingüística, la lingüística y la semántica. Vaya, es un libro fácil de comprender pese a los autores que llega a cuestionar o a retomar. Incluso es un libro que enamora con la manera de la expresión y es que de verdad se le nota la pasión, la sorpresa y la maravilla por comprender cómo funciona el lenguaje. Espero pronto compartir algunas de las notas que tengo de dicho libro. Por el momento les comparto un fragmento de este libro:

     El modo como una etiqueta lingüística influye en los sentimientos queda claro en un ejemplo que no he sacado de un libro de lingüística, sino de un tratado de psicoterapia. Albert Ellis sostiene, y estoy de acuerdo con él, que nuestras creencias influyen decisivamente en nuestros afectos. Considera que nuestra cultura relaciona con la expresión <> las siguientes ideas:
     1) Puedes amar a una y sólo a una persona.
     2) El amor verdadero dura toda la vida.
     3) Los sentimientos profundos de amor aseguran un matrimonio estable y compatible.
     4) El sexo sin amor no es ético ni satisfactorio. Amor y sexo siempre van juntos.
     5) El amor puede utilizarse fácilmente para desarrollar y crecer en las relaciones conyugales.
     6) El amor romántico es muy superior al amor conyugal, al amor de amigos, al amor no sexual y a otras clases de amor, y tu existencia será desdichada si no lo experimentas intensamente.
     7) Si pierdes a una persona a la que quieres románticamente debes sentirte profundamente afligido o deprimido durante un largo tiempo y no puedes experimentar amor de nuevo de forma legítima hasta que haya finalizado el luto.
     8) Es necesario percibir amor todo el tiempo para reconocer que alguien te ama.
     Estas ideas se integran dentro de sentimientos complejos, creando expectativas, frustraciones, deberes, etc. Los sujetos se dicen a sí mismos (o creen implícitamente) cosas como: <>...
     En el momento en que un sentimiento verosímilmente confuso queda etiquetado con la palabra <>, le transferimos todo el bloque de expectativas, previsiones, deberes que corresponde a la palabra. Es fácil comprobar hasta qué punto la situación puede resultar dramática.

Como pueden notar, el concepto que cabe en una palabra puede dirigir toda nuestra concepción de la vida. ¿Será posible modificar los conceptos que acompañan a nuestros sentimientos?


P. S. Algunas veces lo que leemos tiene ciertas coincidencias con nuestra vida. El lunes 15 de septiembre platicaba con el Sr No Quiero y con Norma López sobre una idea que me aterra y que es la constante necesidad de demandar todo el tiempo un nivel de sentimiento, llámese como se quiera, a la manera de una droga, del placer de consumir algo, o de esperar que las relaciones sean así. Me aterra porque la vida me parece que es la combinación de todos los sentimientos y que en eso reside compartirlos con alguien. Curiosamente, al día siguiente, leí la parte del texto que ahora les comparto.


martes, 9 de septiembre de 2014

El precio único del libro es un gran debate. Yo tengo mis dudas sobre la problemática y algunas veces me parece lógico defender un precio único, pero otras veces me resulta un control total y una manera más de afectar la industria editorial, como lo puede ser una universitaria, o como podría ser con el Fondo de Cultura Económica. Sin duda es complicado tener una respuesta clara, empero me resulta interesante la manera como Guillermo Altares cierra su reflexión al respecto. El problema del libro es que se le vea como un producto más cuando es un objeto que carga con muchas emociones.

La moraleja que se puede sacar de esta guerra es que la posibilidad de pagar menos no es la única forma de favorecer al consumidor porque el libro, de papel o digital, da igual, no es un producto más: es la forma en que se ha transmitido la cultura, el conocimiento y el placer desde que un bardo ciego decidió poner por escrito la historia de una guerra en Troya. Como dice un editor citado por David Carr, “si estuviésemos hablando del precio que Sony pone a las televisiones, nadie diría nada porque no tienen la carga emocional de los libros”. Por eso, la guerra entre Amazon y Hachette no es un conflicto comercial cualquiera: es una guerra emocional sobre el futuro de la transmisión de la cultura.
De Guillermo Altares, "Primera guerra mundial de la edición", en El País.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Una breve descripción de cómo nace y se hace un libro

El texto que les comparto narra de una forma emotiva, bella y simple, las peripecias de los autores, editores, distribuidores y muchos más personas que están inmersas en la producción de un libro. Han pasado dos meses de su publicación en el diario El País y creo que es buen momento para rememorar el texto.

Así nace y se hace un libro

Los pensamientos y las palabras de los dos escritores se encontraron, sin saberlo, casi a la misma hora en dos días distintos y en dos ciudades diferentes.
A 504 kilómetros uno de otro salió a relucir el nombre de una de las personas para quien la Feria del Libro de Madrid representaba algunos de sus días más felices. Ese nombre surgió poco antes de las dos de la tarde, primero en Madrid y 48 horas después en Barcelona. Dos de los pilares del mundo del libro en español y que los escritores Soledad Puértolas y Eduardo Mendoza recorrieron y descubrieron, cada uno en su respectiva urbe, hasta armar el puzle de la cadena de valor del libro: una industria con 81.000 títulos al año, unos tres mil millones de euros anuales de facturación y que representa la pata más sólida del sector cultural español al aportar más del 1% del PIB. Incluso, en el séptimo año de crisis económica y reconversión del modelo de negocio.
En jornadas complementarias, hace dos semanas, Puértolas, un miércoles gris y fresco en Madrid, y Mendoza, un viernes azul y veraniego en Barcelona, se asomaron a ese territorio desconocido. Aceptaron la invitación de EL PAÍS de mostrar a los lectores esos espacios literarios, editoriales y comerciales que la gente no conoce y que están detrás del libro que leen: desde el lugar donde escriben los autores hasta los sitios de tertulias, pasando por la editorial y la imprenta. Y como corolario, una sorpresa para ellos dos: más allá del encuentro en esta crónica, descubrirán aquí la manera en que el destino los une en la cita madrileña.

El escritor

Dos días distintos fundidos en un solo tiempo que empieza con un miniflorero con geranios rojos. Está al borde del escritorio de madera con libros y papeles donde escribe Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947). Está frente al ordenador, escoltada por una pared tapizada de literatura con baldas cercadas por fotos y toda clase de recuerdos. Es un despacho alargado que empieza a su izquierda en un salón tocado por la claridad del lucernario y la ventana que da al antejardín. Es su rincón de lectura, con un sillón rodeado de libros y ocho macetas entre las que destacan dos alegres culantrillos.
Está frente al ordenador, escoltada por una pared tapizada de literatura con baldas cercadas por fotos y toda clase de recuerdos
Vive en esa casa de Pozuelo (Madrid) desde hace 37 años. Allí escribe todas las mañanas. De allí han salido desde El bandido doblemente armado, pasando por Queda la noche y La vida oculta, hasta Mi amor en vano (todos en Anagrama), y también redactó su discurso de ingreso a la Academia de la Lengua en 2012.
Antes de salir, la novelista muestra una caja recién llegada. Son ejemplares de Nostalgia de los demás (Ediciones Universidad de Valladolid), con edición de Francisca González Arias, una recopilación de artículos y ensayos que trazan su biografía literaria y personal. Lo mismo que deben conocer los agentes literarios, si un autor lo contrata, para que busque la mejor oferta económica y editorial de la obra.

El editor

A las once de la mañana, Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) se dirige al Grupo Planeta, al que pertenece la editorial donde ha publicado toda su vida: Seix Barral. Es un edificio de tres módulos octogonales de nueve plantas de cuyas terrazas descuelga una gran variedad de vegetación. Con esa editorial ha publicado desde La verdad sobre el caso Savolta (1975) hasta El enredo de la bolsa y la vida (2012). Mendoza sube a la séptima planta a ver a Elena Ramírez, su editora y directora editorial. El ascensor se abre, él camina y se detiene en un despacho acristalado para saludar al poeta Pere Gimferrer, su primer editor. Lo escucha. ¿De qué hablarán?

El infantil y juvenil es uno de los sectores que mejor ha resistido esta crisis que desde 2008 la ha llevado a un descenso del 40% en su facturación.

Después, el escritor entra en el despacho de Ramírez, intercambian ideas. Autores como él entregan sus originales en papel o en formato digital. Los editores los leen, los analizan; luego dan su opinión; intercambian soluciones o cambios, si es el caso; y así un vaivén de ideas para mejorar el libro, si es el caso. Incluido el título. El libro pasa a corrección. Eligen la portada. Editor y autor lo vuelven a leer con lupa. Y hasta que el libro es encuadernado pueden pasar varios meses, o más.
Antes de irse, le pregunta a su editora por unos títulos de novela negra que le gustaría leer. Se despiden. Y vuelve a desviarse al despacho de Gimferrer. El poeta está sentado y el narrador está de pie. ¿De qué hablarán? Hablan de cine, la pasión del poeta catalán. De escenas cortadas en películas, entre ellas algunas de Candilejas, de Chaplin, que a Gimferrer le han encantado.

Diseño

En Boadilla del Monte (Madrid), Soledad Puértolas está en “la pradera” del Grupo SM, una de las principales editoriales que ayudan a crear a los primeros, segundos y terceros lectores. Es una inmensa caja rectangular metalizada, de tres plantas, con una legión de diseñadores, correctores, dibujantes, investigadores y especialistas en buscar las estrategias para conquistar lectores. El infantil y juvenil es uno de los sectores que mejor ha resistido esta crisis que desde 2008 la ha llevado a un descenso del 40% en su facturación.
Es bueno saber que un libro no es solo una cosa que escribes, sino que forma parte de un proceso en el que intervienen muchas personas y circunstancias
En esa “pradera” de creativos se decide la presentación que habrá de tener el libro. Ella ojea y hojea aquí y allá algunos de los 200 títulos anuales de SM, ilustrados por unos cien artistas. Se detiene a hablar con “el mago de la imagen”, Antonio Rojo, que le explica cómo, con el ordenador, logra que el original del artista se mantenga fiel en tono y espíritu.
En otra mesa ve dibujos originales, en otra detecta un libro exitoso de la competencia. Le dicen que ellos están atentos a lo que les gusta a los menores para conocer sus preferencias, aunque “este libro no cumple con los valores de la editorial”.

La imprenta

Una vez la creación del autor ha tomado forma se envía a la imprenta. A una como a la que acaba de llegar Mendoza, Bookprint. Se sorprende al ver lo pequeña que es. Él había oído hablar, o incluso visto, esas imprentas descomunales donde se producen libros o periódicos. Y que continúan para hacer las grandes tiradas. Pero esta es digital, un adelanto del futuro. Sólo tiene una cosa y media en común con las otras: los enormes rollos de papel y menos ruido. Del rugido de las imprentas antiguas al zumbido de las digitales. Del sistema offset al inkjet.
Todo es digital. La obra está en un PDF. Las planchas metálicas no existen. Aquí el milagro lo hacen cinco máquinas rectangulares que ocupan treinta pasos de largo y no más de un metro ochenta de alto. El ciclo empieza en un ordenador que guarda el libro que saldrá encuadernado esos treinta pasos después. Luego se pasa a otra máquina que pone portadas y plastifica. Como esta nueva edición de Sin noticias de Gurb (Seix Barral), de Mendoza.
“El proceso es como el de una impresora en casa con algún artefacto más, y más grande”, explica Xavier Ferràs jefe de Producción. A él presta atención Mendoza como un alumno aplicado. Al despedirse, una de las empleadas le pide que le firme un ejemplar, y mientras lo hace reflexiona: “Es bueno saber que un libro no es solo una cosa que escribes, sino que forma parte de un proceso en el que intervienen muchas personas y circunstancias. Uno acaba pensando que lo que hace es importante, pero esto es una lección para el autor”. Cada día se imprimen, de media, 221 títulos en España y un total de 280 millones de ejemplares anuales.

Promotores e Internet

Todo está casi listo para que el libro sea leído. Falta algo…
Mendoza está en un edificio del centro de Barcelona. Baja en el ascensor a la planta cero en compañía de Claudio López de Lamadrid, director editorial de Penguin Random House (PRH), el otro gran grupo editorial, junto a Planeta, alrededor de los cuales están las otras 2.800 medianas, pequeñas o muy pequeñas editoriales privadas. El editor quiere que el novelista vea un trozo de película desconocida: la convención donde cuentan a la gente de marketing y la red comercial los títulos de la próxima temporada. Justo cuando van a entrar al aula empieza a salir gente. Ha terminado después de tres días. Planeta la terminó el día anterior.
Es como un Ikea, pero en lugar de muebles tiene libros. Ha venido un artista conceptual y ha dicho: ‘¡Saquen todo y pongan libros!
Cambian de rumbo. Van al salón-comedor donde hay una biblioteca altísima con puertas correderas de cristal con ejemplares de títulos históricos de los sellos de PRH. De Lamadrid cuenta lo que se hace en esas “convenciones”: los editores enseñan los libros, hablan del argumento y del tema o de la historia del autor o la escritura de la obra y cómo se adquirió. La gente pregunta, sugiere, pide más información e, incluso, expresa su desacuerdo; al fin y al cabo son ellos, por ejemplo, quienes tratan con los libreros para “venderles” la obra. Saben qué puede o no tener acogida.
Cinco plantas más arriba, Nuria Cabutí, consejera delegada de PRH, saluda a Mendoza, quien pasa al departamento de Marketing y donde se gestiona la promoción en Internet, cómo “moverlo” en redes sociales. Pasan junto a quienes cranean todas las estrategias para llegar al público. Editoriales de toda estirpe y tamaño saben que la Red es un aliado indispensable. Todos se han adentrado en la oferta de libros electrónicos, que ya supone el 20%.

La distribuidora

Soledad Puértolas enmudece un segundo… dos segundos... Ha llegado a una nave de cinco mil metros cuadrados con estanterías metálicas, como esqueletos de edificios, llenas de cajas de libros con largos pasillos.
“Es como un Ikea, pero en lugar de muebles tiene libros”. Es lo primero que dice al entrar en Machado Grupo Distribución, de Miguel García Sánchez. Distribuye a las librerías cerca de 50 sellos. Todo está organizado y sistematizado. El trabajo se ha intensificado, no por las ventas, sino porque son los tiempos del menudeo. La crisis ha hecho que los pedidos se reduzcan, incluso a dos o tres ejemplares, y la devolución sea mayor (entre el 40 y 60%).
Puértolas echa para atrás la cabeza para ver mejor las alturas de esos edificios librescos a cuyo alrededor crecen coloridas torres de obras: “Ha venido un artista conceptual y ha dicho: ‘¡Saquen todo y pongan libros!”

La comunicación

El lector debe esperar un poco más… Falta la comunicación a los medios. Las oficinas de prensa de las editoriales o los mismos editores cuentan a los periodistas sus novedades y por qué consideran que vale la pena uno u otro título. Los periodistas de las secciones de Cultura y suplementos especializados miran las obras, las comparten con sus colegas y críticos y, poco a poco, deciden qué hacer.

Eduardo Mendoza habla de la misma persona que Soledad Puértolas había mencionado dos días antes en Madrid, y en términos parecidos. “Carmina”, para ellos

Eventos como Sant Jordi en Barcelona, la Navidad y ferias del libro como la de Madrid, marcan el ritmo. Ofelia Grande, editora de Siruela, habla con Puértolas sobre la ilusión de ir a la Feria: “Es nuestro momento del año, cuando les ponemos cara a los lectores y nos relacionamos con ellos”.
No suele faltar a ella Jorge Herralde, editor de Anagrama. Mendoza va a visitarlo. Cae en la cuenta de que nunca ha ido a sus oficinas. “¿Será que no existen?” Cuando llega, lee en la puerta: Anagrama: “¡Sí existe!”, exclama entre risas. Y entra diciendo: “Quiero publicar un libro”. Es la una y media de la tarde. Herralde está reunido. Al rato sale, se saludan, bromean y charlan en una salita de reuniones. Hablan de la Feria y de cómo es el gran encuentro entre autores y lectores.
Herralde cuenta que estuvo en Madrid en la inauguración de un edificio de la Universidad Carlos III que lleva el nombre de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000). Es, entonces, cuando los pensamientos de los dos escritores se encuentran. Eduardo Mendoza habla de la misma persona que Soledad Puértolas había mencionado dos días antes en Madrid, y en términos parecidos. “Carmina”, para ellos. La lectora y escritora para quien la Feria representaba algunos de sus días más felices.

Librerías y tertulias

La Feria representa el 20% de las ventas del año. Un momento clave teniendo en cuenta que cada vez se cierran más librerías. Ahora hay unas 5.500. A Mendoza le gustan dos: Laie y La Central, también con sedes en Madrid. Lugares que se han reinventado para atraer más lectores con espacios para café, lecturas o charlas. “La crisis ha hecho que surjan también otras pequeñas y especializadas”, asegura Luis Morral, de Laie. “Hemos sobrevivido, también, por nuestra expansión a museos”.
En La Central, el escritor elogia el espacio de filosofía. Antonio Ramírez, su dueño, cuenta que él empezó ahí. Eduardo Mendoza se quedaría un rato más, pero van a ser las tres y media de la tarde y ha quedado a comer con su hijo, que ha venido de Nueva York.
Si Barcelona aspira a entrar en el programa de Ciudades Literarias de la Unesco, Madrid cuenta con uno de los sitios emblemáticos de la cultura y la tertulia de España: el Café Gijón, con 126 años. En una de sus 35 mesas Soledad Puértolas se reunía con Carmen Martín Gaite; en una de ellas come ahora. Muchos son los que han escrito sobre el Gijón, incluida Puértolas, que en su próximo libro tiene un cuento que sucede aquí, El caballero oscuro.
Más tarde pasa frente a la Biblioteca Nacional. Sobre las tres y media, vuelve a su casa para ir a recoger a sus dos nietos. Antes de despedirse, dice: “Dale recuerdos a Eduardo”. Dos días después, lo primero que él habría de preguntar sería: “¿Qué tal está Soledad?”
Ninguno de los dos acudirá a la 73ª Feria del Libro de Madrid. Pero el destino les ha organizado un encuentro literario, tal vez compartiendo caseta, ella hablando a través de Nostalgia de los demás y él de Sin noticias de Gurb.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Sin memoria, sin tradición, sin experiencia: Walter Benjamin contra la brevedad

Como parte de mi investigación sobre la escritura y la técnica he estado averiguando cuál es la relación entre la memoria y la verdad con la escritura; Benjamin en su ensayo Sobre algunos temas de Baudelaire define a la memoria partiendo de la filosofía de Bergson. Grosso modo la memoria es la construcción de la realidad partiendo de la experiencia, la cual siempre es dada desde la tradición. En cierto sentido resuena la repetición de un evento en la tradición, la cual va creando la experiencia del mundo de las personas, es decir, la manera como se relación con los otros. Esta memoria pone al hombre en una relación íntima no sólo consigo mismo, sino también con los otros.
    En dicho ensayo Benjamin retoma a Proust y compara su narrativa con la mémoire involontaire que a diario generamos, al respecto da un marco de comprensión muy interesante:

El periódico es uno de los tantos signos de esta disminución [de la memoire volontaire]; si la prensa se propusiese proceder de tal forma que el lector pudiera apropiarse de sus informaciones como partes de su experiencia, no alcanzaría de ninguna forma su objetivo. Pero su objetivo es justamente lo opuesto, y lo alcanza; su propósito consiste en excluir rigurosamente los acontecimientos del ámbito en el cual podrían obrar sobre la experiencia del lector. Los principios de la información periodística (novedad, brevedad, inteligibilidad y, sobre todo, la falta de conexión entre las noticias aisladas) contribuyen a dicho defecto tanto la compaginación y el estilo lingüístico. ( Karl Kraus ha demostrado infatigablemente cómo y hasta qué punto el estilo lingüístico de los periódicos paraliza la imaginación de los lectores.) La rígida exclusión de la información respecto al campo de la experiencia depende, asimismo, del hecho de que la información no entra dentro en la "tradición". Los periódicos aparecen en grandes tiradas; ningún lector tiene ya facilmente algo "de sí para contar" al prójimo.
Walter Benjamin, "Sobre algunos temas en Baudelaire".

    La novedad, la brevedad, la inteligibilidad y la falta de conexión de lo que a diario leemos en la actualidad es parte de esta falta de pertenecia de la memoria. Todo lo que leemos, todo a lo que entramos en contacto, rompe con nuestra experiencia, al grado de no poder comunicarnos entre nosotros, al grado de perder la información.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Campañas de lectura basura, II

Muchas luces indican el camino a seguir para no ver morir al libro, aquí hay una más sobre el tema:

El gran hombre que no quería morir.
Este subtítulo de algunas ediciones de la obra literaria más antigua de la humanidad, La epopeya de Gilgamesh, es premonitorio al capturar el espíritu del libro en general. Treinta y cinco siglos después de aquella obra inaugural de la literatura, el libro está abismado ante la incertidumbre de su destino, especialmente en el mundo hispanohablante. Se ha encendido una alarma. Suenan voces advirtiendo que el libro, analógico o digital, solo sobrevivirá si hay verdaderos lectores, y que esa estirpe corre el riesgo de extinguirse, si no se modifican y adaptan con urgencia las estrategias de fomento de la lectura. En el centro debe estar el placer de leer frente al uso utilitario con el cual se suele promover el libro. Se logrará si Gobiernos e industria editorial unen fuerzas para mejorar y dar estabilidad a los programas educativos y la oferta de títulos. Para el escritor colombiano William Ospina, “los más cordiales enemigos de la lectura son la academia y la industria editorial”.
Wiston Manrique Sabogal Sabogal: "Los cordiales enemigos de la lectura en el mundo hispanohablante", en El País.

Insisto, la campaña de lectura que está implementada en la escuela, donde tienes que llevar un registro de palabras por minuto, donde se te pide leer 20 minutos diarios (en el mejor de los casos trabajando con el libro de lecturas de la escuela), no es formar nuevos lectores. Este método sólo crea personas calificadas para leer manuales, sólo eso y nada más. Triste el panorama.

lunes, 25 de agosto de 2014

Del oficio del escritor

Así es esto de escribir:

“La escritura —decía Cendrars— es un incendio que abarca un gran motín de ideas y hace arder asociaciones de imágenes antes de reducirlas a brasas crepitantes y a cenizas. Pero si la llama desata la alerta, la espontaneidad del fuego sigue siendo misteriosa. Escribir es arder vivo y es renacer entre las cenizas”.

Apud "La página viva: Blaise Cendrars descubre al colibrí" de José de la Colina, en Revista de la Universidad de México.

viernes, 22 de agosto de 2014

Escritura, tecnología y transformación

Aprender a leer transformó al hombre, modificó toda su conciencia, la comprensión de sí mismo y del mundo:

Muchas de las características que hemos dado por sentadas en el pensamiento y la expresión dentro de la literatura, la filosofía y la ciencia, y aun en el discurso oral de las personas que saben leer, no son estrictamente inherentes a la existencia humana como tal, sino que se originaron debido a los recursos que la tecnología de la escritura pone a disposición de la conciencia humana. Hemos tenido que corregir nuestra comprensión de la identidad humana.
De Walter J. Ong y su libro Oralidad y escritura: tecnologías de la palabra. (Lo que está en negritas es mío.)

Al igual que el libro electrónico y su soporte, el libro también está relacionado con la tecnología, no sólo por la imprenta, sino también por la escritura misma, la cual ya es una tecnología. Y no es cualquier tecnología, es la que hizo que los hombres transformaran su curso histórico.

jueves, 21 de agosto de 2014

Historia de las palabras: Busilis

Hay palabras que tienen un origen desconocido y están llenas de misterios. Hay otras que a todas luces muestran la familia de donde vienen, pero hay otras palabras que nacen de la confusión, del error, eso es lo que indican los miembros de la Real Academia Española con esta palabra tan curiosa: busilis.


(Del lat. in diēbus illis 'en aquellos días', mal separado por un ignorante que dijo no entender qué significaba el busillis).

No dejo de reír al leer el origen de la palabra. Espero encontrar alguna similar pronto.

viernes, 23 de mayo de 2014

Diccionario editorial: Versal, versalita

La palabra versal es un término que proviene de verso, porque es la letra con la que comenzaban los versos de los poemas. En relación con la tipografía es la mayúscula de imprenta. En cambio la palabra versalita es en letra de imprenta mayúscula pero con el tamaño de una minúscula.

martes, 13 de mayo de 2014

Diccionario editorial: la tres etapas de la lectura diagnóstica

Al leer el blog de Nisaba y su entrada que habla sobre el número de lecturas que se deben hacer antes de corregir o reescribir un texto  recordé los tiempos en que trabajaba en una revista. y en donde tres personas leíamos, cada uno, los artículos de la misma para pedir los cambios antes de que el equipo de diseño empezara a vaciar el contenido y a formar la revista. Mi entonces coordinadora editorial, en su proceso editorial -y quizá temor a la errata, gazapo, error o ausencia- no conforme con la primer lectura en la que se detectaban las incrongruencias del texto o la falta de claridad, que se arreglaban con el autor, volvía a cambiar el texto, le brindaba unos ojos nuevos, en el que se hacía el mismo proceso de lectura diagnóstica o de revisión. Después, ya que se hacía una revisión de tres vueltas y donde ya se había arreglado todo con el autor, se mandaba a diseño para que continuara el proceso de edición.
        Me parece que muchas veces el temor que se tiene al momento de revisar un texto (siempre está esa maldita voz -muy socrática, por cierto- que nos dice que no leímos bien, que seguro se nos fue algo) hace que deseemos leer una y otra... (y así al infinito) el texto para dejarlo más inmaculado que la virgen, claro que para eso se necesitan milagros. Por eso me resultó interesante lo que Jacqueline Murillo se pregunta y responde:
[...] ¿cuántas lecturas deben hacerse antes de corregir o reescribir? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Cincuenta?
La respuesta no puede ser absoluta. Cada publicación es distinta y habrá quien tenga el tiempo y los recursos para leer indefinidamente. Pero si se tiene el interés de alcanzar un proceso fluido, metódico y con una secuencia de pasos que puedan ir garantizando una edición más eficiente, la lectura diagnóstica puede reducirse a tres etapas hasta alcanzar la primera corrección de estilo.
        Como en anteriores entradas donde me baso en lo dicho por Jacqueline Murillo, lo siguiente es un resumen de lo que ella dice, y también una invitación a que sigan su blog. Para ella las tres etapas de la lectura son las siguientes:
  1. Una lectura general, de familiarización con el texto. En esta los comentarios deben ser mínimos. Ninguna corrección debe señalarse. Se puede iniciar una lista desordenada de los aspectos por corregir, según se van identificando. Esta servirá de guía para la elaboración de la hoja de estilos y para orientar los comentarios de la segunda lectura.
  2. Una lectura de marcado y comentarios. No debe ser todavía una corrección fina, pero durante esta etapa se elabora la hoja de estilos del documento y la lista de decisiones editoriales: ¿qué se unificará y por qué?, ¿qué se modificará, corregirá y por qué?, ¿cuáles son los problemas o dudas en donde será necesario pedir aclaración o criterio de especialistas?, ¿dónde se le solicita al autor reescribir o aclarar? Las marcas deben reducirse a subrayados para resaltar en dónde hay algo por corregir o intervenir, no son todavía marcas de corrección. Se elabora una lista de acciones de corrección que luego se convertirá en lista de cotejo y guía de la lectura de marcado de corrección. En esta etapa, conviene enviar el documento de vuelta a su autor o autora con el fin de solicitar su intervención en algunas zonas del texto, advertirle sobre las correcciones por realizar y obtener su aprobación para las decisiones que puedan ser críticas o polémicas.
  3. El marcado de corrección propiamente dicho. Puede hacerse de dos maneras: a) quien corrige marca para que alguien más implemente los cambios; b) se corrige el documento directamente (preferiblemente con el uso de la herramienta de seguimiento de cambios o con el uso de un código de color para mostrar la intervención del documento). Esto depende del flujo editorial de cada empresa editora.
        Después de estás tres lecturas previas, donde se tiene un diálogo con el autor y los especialistas, se lleva a cabo la primera corrección de estilo y la corrección ortotipográfica. Esto quiere decir, como comenta Jacqueline Murillo, que aquí "ya no estaremos haciendo lecturas diagnósticas: estaremos de lleno en los procesos de corrección y más cerca del final de la publicación, hasta alcanzar la corrección de pruebas".

jueves, 8 de mayo de 2014

Sobre las reacciones del autor (y otros demonios)

Definitivamente en el mundo de la edición hay un punto sumamente delicado una vez se ha leído el trabajo de un autor, esto es cómo decirle que su obra necesita retoques pues la sensibilidad del autor es enorme. He aquí un extracto del artículo Querido maldito editor donde entrevistaron al editor Enrique Murillo en El País, para la cual dijo lo siguiente:

¿Y cómo reacciona el autor cuando se le corrige, cuando se le dice que la obra necesita retoques? “La primera reacción suele ser bastante mala, casi de persona que se siente ofendida. Por eso tienes que ser extraordinariamente delicado y educado. Tú no eres el autor, tú eres el lector, y sólo tienes el derecho que te da el autor para hacer sugerencias sobre su obra. Él escribe, tú lees, y ese es tu papel, decirle cómo lo has leído… Este verano he hecho eso con dos autores que me suelen pedir esa ayuda. Para mí es un honor extraordinario. Es como ser invitado a un ensayo en primera fila”.

martes, 6 de mayo de 2014

Escribir es un privilegio, un acto mágico

"Una lectura permanente" es un texto que aparece publicado en la Revista de la Universidad de México donde Fernando Serrano Migallón hace un homenaje a José Emilio Pachecho. Más allá del homenaje me llamó mucho la atención el primer párrafo de su texto, que dice:

Escribir es un privilegio, no sólo el acto creativo que luego se publica y multiplica el diálogo, originalmente diseñado para funcionar entre pares, sino el hecho de convertir el pensamiento y la voz en signos gráficos aptos para guardar la memoria. Hay algo mágico en la escritura, por eso las culturas la han idolatrado y temido; al que escribe se le mira diferente, como si conociera un arcano distinto, como si supiera otras artes que vencen el tiempo, como si tuviera en la punta de su pluma la capacidad para hacernos felices o hacernos pasar por el aro del sufrimiento. Por eso en su momento el poeta francés Stéphane Mallarmé dijo que el poeta era el custodio de las palabras de la tribu; por eso a países como México, que siempre han admirado a sus escritores y que hoy los necesita más que nunca, la muerte de esos guardianes los conmueve profundamente.

El escritor tiene el privilegio de guardar la memoria, y como diría Heidegger de Hölderlin: es el custodio del ser. De ahí el proceso mágico de la escritura. Su escritura (que Fernando Serrano no dice nada del acto de nombrar) le hace vencer el tiempo.

 Más adelante, Fernando Serrano agrega:


Cuando un escritor de la talla de Pacheco se pone a traducir nos dice claramente que la literatura es de todos y que, por lo tanto y como quería Lautréamont, la escribimos entre todos. Él, Pacheco, solo sirve de escriba. Es conocida una anécdota que no le gustaba recordar pero que es claro ejemplo de su generosidad como hombre de letras: preocupado por el plazo de entrega que tenía su maestro Juan José Arreola con un editor, tomó al dictado algunos relatos, lo que ahora conocemos como el Bestiario, del escritor de Zapotlán el Grande.

Aquí el escritor no sólo es quien guarda la memoria y rompe con el tiempo. El escritor (que también puede ser un traductor de oficio) es también el traductor de un mensaje, de un mundo de ideas: la literatura la "escribimos entre todos", decía Lautréamont. De esta manera el escritor también se pierde en la universalidad. La autoridad de su pluma es tragada por la escritura que todos hacen, y más aún, la lectura que hacemos todos, como también dirá Derrida.


martes, 29 de abril de 2014

Diccionario editorial: Lectura diagnóstica

Sigo leyendo el excelente blog de Nisaba y estoy aprendiendo mucho de su contenido. Para esta ocasión les quiero compartir el concepto de lectua diagnóstica. Es una desgracia que no me enteré de este proceso cuando empezé a trabajar en la industria editorial, e incluso, aún con los años de experiencia no aplico todo lo que Jacqueline Murillo recomienda. Así que si están empezando a trabajar en el mundo de la industria editorial, o ya tienen sus años en esto, hay que tener presente el proceso de la lectura diagnóstica.

Lo que sigue es un pequeño resumen. El texto completo, que les recomiendo leer, lo pueden consultar aquí.

...leer varias veces antes de corregir no es una pérdida de tiempo. Por el contrario: se gana al final del proceso y se logran cumplir los plazos de entrega tan estrictos en la producción editorial.

Las lecturas diagnósticas tienen muchas ventajas:
  1. Se forma una visión panorámica del texto.
  2. Se identifican los problemas estructurales potenciales.
  3. Quien edita monitorea sus reacciones iniciales, las más genuinas, hacia la propuesta textual (ya sea ficcional o no) y las puede utilizar en las etapas posteriores.
  4. Se valora la propuesta textual tal y como está (ya sea que funcione o no).
  5. Para obras de ficción, se estudian la historia y las relaciones entre sus componentes (trama, personajes, locaciones, desarrollo de los eventos, crisis y soluciones…) antes de entrar al ajuste de cada una.
  6. Para las obras sujetas a un plan de producción o un diseño curricular, se verifica la pertinencia de todos los temas, el apego a los requisitos de contenido y metodología, los vacíos posibles o áreas con necesidad de reforzamiento.
  7. Se identifican las necesidades estilísticas principales: redacción, estilo, errores frecuentes, necesidades normativas ortotipográficas (mayúsculas, siglas, cursivas, comillas, decisiones léxicas).
  8. Se valida el diagnóstico con todas las personas involucradas en la realización del material y se refinan los criterios para las decisiones de corrección antes de señalarlas e implementarlas. Esto evita disgustos innecesarios y reparte la responsabilidad de las decisiones entre todos los miembros del equipo de edición.

martes, 15 de abril de 2014

Diccionario editorial: hoja de estilos

La siguiente entrada es gracias al descubrimiento de un blog de edición llamado Nisaba, tiene entradas sumamente interesantes es posible encontrar información muy útil y reflexiones bastante enriquecedoras, por eso les recomiendo mucho que se hagan sus lectores.


Después de esa breve introducción, agradecimiento y divulgación de la fuente en la que me baso daré paso para hablar de la hoja de estilos, la cual es "el conjunto breve, puntual y conciso de las decisiones editoriales que se aplicarán durante la revisión". Esto quiere decir que en la hoja de estilos van los aspectos débiles de la obra (si la revisión es de contenidos); las decisiones que implicarán correcciones de redacción, sintaxis y discurso (si la revisión es de estilo y comunicación); o si las decisiones versan sobre la unificación tipográfica (si la revisión es ortotipográfica). Por lo tanto, la principal tarea de la hoja de estilos es la de ayudarnos a recordar lo que se ha decidido sobre los diferentes casos a tratar.
          A diferencia del manual de estilo de la casa editorial, la hoja de estilos depende del texto, pues recopila los aspectos normativos y de unificación sobre el mismo. Por dicho motivo es de una extensión breve, lo que facilita la consulta rápida y fácil.
         Jacqueline Murillo, autora del blog Nisaba, señala que cuando se comparte la hoja de estilos se tiene la ventaja de la comunicación entre las personas involucradas, lo que evita reclamos y disputas en etapas avanzadas en el proceso editorial, o bien, que se cometa una equivocación masiva, resultado de los errores de criterio distinta a la elegida por quien está corrigiendo.
         Así que ya saben, si van a corregir algún texto, siempre es bueno apoyarse en una hoja de estilos, la cual se basa en el manual de estilo de la casa editorial (si es que lo tiene), o en los criterios de las personas que están dentro del proceso. Recuerden, es mejor tener anotados los criterios a estar manejando uno por cada caso.

miércoles, 9 de abril de 2014

Ambigüedad y vaguedad: el lenguaje en lo más puro de sí

Recuerdo que cuando leí a Quine me quedó muy claro una cosa: el lenguaje es un tema complicado por todo lo que se juega en él. Además, mi experiencia de la lectura de Quine era en verdad moverse a otro nivel de reflexión, pues aunque sabía que él hablaba del lenguaje y los problemas de comunicación, mi comprensión de sus textos estaba a años luz (además de que estaba contaminado por Martin Heidegger y su lenguaje). Ahora que leí a Adam Schaff y su Introducción a la semántica me di cuenta de las herramientas que me dejó el curso de Teoría del conocimiento son bastante útilles. Sumado este conocimiento a la experiencia laboral y al observar la manera como nos comunicamos, la siguiente frase sólo hace que ame más reflexionar sobre el lenguaje:

Entre los obstáculos que hacen difícil la comunicación humana, es decir, que hacen que ciertas expresiones sean entendidas de diferentes maneras por las partes que se comunican, los principales (si se supone que las partes interesadas saben bien el lenguaje que usan) son: ambigüedad y vaguedad de las expresiones, e hipóstasis lingüísticas.

Y es que pese a la ambigüedad y la vaguedad el lenguaje funciona. Mediante él somos dominados en el discurso (o podemos dominar), en él se construye o da a conocer la ideología, el sentimiento o la pasión; es decir, por medio del lenguaje nos comunicamos. He ahí el reto de escribir, de dar un mensaje, de dejar claro lo que queremos dar a entender, lo que se quiere decir; también he ahí la importancia de evitar la vaguedad y la ambigüedad.

lunes, 7 de abril de 2014

Pensé que era el cansancio

Seguramente les ha pasado que mientras están leyendo un leve calor empieza a recorrer su cuerpo, e inmediatamente sus párpados empiezan a tener un peso diferente -casi se convierten en piezas de plomo-, y las letras de los libros empiezan a brincar de lugar al grado de hacernos pensar que saltamos de un renglón a otro y a otro. Eso me pasó cuando estaba leyendo esta parte del libro de El amor, las mujeres y la muerte de Schopenhauer, pero para mi sorpresa los juegos de línea no eran parte del estado somnoliento en que estaba, éstas eran en verdad unas erratas.


Además está el terrible detalle de los cortes de palabra donde no van, como es el de cua-lidades. Definitivamente esa página tuvo poca fortuna ante la mirada de su revisor.

miércoles, 2 de abril de 2014

Regulación

Dice George Berkeley en su libro Principios del conocimiento humano:

...es el uso el que regula la propiedad del lenguaje, y éste reviste modos y formas que se adaptan a la opinión más común, que no suele ser la más exacta.

 

lunes, 24 de marzo de 2014

Galimatías: El orden sí importa

Esta sección del blog registrará un problema cada vez más frecuente entre los redactores de los periódicos. Muchos de estos problemas quizá se deban a las prisas por publicar la nota, de la falta de relectura de lo que se escribe, de la ausencia de revisores en los periódicos o de su mala preparación si los hay, en fin, entre otros factores que pueden estar relacionados. Afortunadamente la solución es muy simple: hay que pensar lo que se está leyendo.

Aquí les comparto la primera de estas galimatías, la cual salió de El Universal, martes 15 de febrero de 2010.

Un hombre fue ejecutado y torturado en esta ciudad.

El problema aquí se soluciona si nos preguntamos si es lógico torturar a una persona después de haberla ejecutado. Seguro no.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Breves datos relacionados con la escritura o lectura I

Los primeros datos con los que me gustaría abrir esta sección aparecen en una entrevista titulada Secretos íntimos del cerebro lector, en la Revista Ñ.


  • La lectura apareció en Mesopotamia en el 3000 a.C., en China en el 1200 a.C. y en Mesoamérica en el 500 a.C.
  • Se ven claras diferencias morfológicas entre los cerebros de aquellos que leen y aquellos que no.
  • Las personas alfabetizadas muestran un incremento importante en la materia gris, es decir la densidad neuronal, y en la materia blanca, aquella encargada de conectar los dos hemisferios del cerebro.
  • Leer es para la mente como ir al gimnasio.
  • Leemos cuatro palabras por segundo, es decir, una palabra cada 250 milisegundos. 
  • Al leer realizamos varias operaciones complicadas de codificación ortográfica, semántica, fonológica. Nuestro cerebro, por ejemplo, es sensible a la ortografía, a la posición de las letras en una palabra.
  • Al leer no nos detenemos letra por letra, escaneamos el texto.
  • Cuando leemos, si una palabra está relacionada con olores, sonidos o sensaciones, entonces cada vez que nuestro cerebro vuelva a percibir es palabra se estimularán también las áreas encargadas de procesar el estímulo no lingüístico asociado. 
  • Leer también nos vuelve más veloces mentalmente y permite que nuestra experiencia sensorial sea más rica.



martes, 4 de febrero de 2014

Jaime Labastida y sus reflexiones sobre el libro

Hace ya algunos años y mientras iba caminando con un grupo de amigos sobre la av. de Álvaro Obregón, en la Colonia Roma, recuerdo que una amiga que en ese momento estaba muy influenciada por el psicoanálisis intentó leer cada detalle de mi vida, cada cosa que decía, cada modo en que me movía, como si fuera parte de un libro. Recuerdo que ese día le comenté que justo ese era mi problema con la psicología, en especial con el psicoanálisis, porque tratan de leer a las personas como si fuesen libros. A la pregunta del por qué de mi creencia le respondí que había que diferenciar entre la lectura que hay en un libro, el cual por sí solo no responde, y el diálogo que hay entre personas. Además agregué que justo el psicoanálisis no tenía la culpa, menos los que quieren leer a las personas, sino la idea heredada por el Renacimiento, incluso la Edad Media, de que podemos leer al mundo, a Dios y las personas como se lee la Biblia.

Labastida, después de realizar la inquietante pregunta del qué es un libro, llega a la conclusión de que un libro es el soporte de la escritura. ¿Qué implica esto? Por desgracia Labastida no profundiza más en el tema y se enfoca en otras cuestiones también preocupantes. Sin embargo, en un párrafo demuestra una de mis preocupaciones:

¿Todo es, entonces, libro? ¿Todo, escritura? Es cierto: algunos lingüistas nos han hecho leer en los más diversos contextos. Según ellos, no sólo se lee un texto, el tejido de palabras articuladas por la escritura; también quieren hacernos creer que un médico lee el rastro de una enfermedad en los tejidos de su paciente; que un arqueólogo lee, en los varios estratos de un viejo monumento, las sucesivas etapas de su construcción; que un deportista lee el trazo que debe seguir la pelota en el campo de juego. ¿Es así? ¿Se trata de lecturas en sentido estricto? ¿Quién escribe y con qué signos lo hace? ¿Hay escritura en la naturaleza? ¿Toda ella es un verdadero libro? O, por el contrario, ¿se trata sólo de analogías, de meras comparaciones, de metáforas? El dios genesíaco habla: su voz nombra cada cosa, pone una etiqueta al objeto que su palabra designa y crea; también califica: la luz, por ejemplo, es buena. Entonces, si el mundo entero es producto del habla; si todo objeto lleva escrito su nombre, ¿todo se podrá leer? ¿Qué se lee? ¿De qué manera se lee? ¿En voz alta o en voz baja? ¿Se alaba y se canta la gloria de Dios y su creación? ¿En qué lengua está escrito el universo? ¿Cuáles son sus signos o caracteres? Ciertos investigadores han indagado por la lengua primitiva del Génesis y se han preguntado en qué lengua hablaban Dios, Eva y Adán en el paraíso. En este tema, metafísica aparte, se trata de saber si el universo mismo es un libro y, si lo es, en qué lengua está escrito.

¿Qué implica relacionarnos con las personas como si fueran libros? ¿Qué implica leer un libro?

El texto se puede consultar en Revista de la Universidad de México.