martes, 9 de septiembre de 2014

El precio único del libro es un gran debate. Yo tengo mis dudas sobre la problemática y algunas veces me parece lógico defender un precio único, pero otras veces me resulta un control total y una manera más de afectar la industria editorial, como lo puede ser una universitaria, o como podría ser con el Fondo de Cultura Económica. Sin duda es complicado tener una respuesta clara, empero me resulta interesante la manera como Guillermo Altares cierra su reflexión al respecto. El problema del libro es que se le vea como un producto más cuando es un objeto que carga con muchas emociones.

La moraleja que se puede sacar de esta guerra es que la posibilidad de pagar menos no es la única forma de favorecer al consumidor porque el libro, de papel o digital, da igual, no es un producto más: es la forma en que se ha transmitido la cultura, el conocimiento y el placer desde que un bardo ciego decidió poner por escrito la historia de una guerra en Troya. Como dice un editor citado por David Carr, “si estuviésemos hablando del precio que Sony pone a las televisiones, nadie diría nada porque no tienen la carga emocional de los libros”. Por eso, la guerra entre Amazon y Hachette no es un conflicto comercial cualquiera: es una guerra emocional sobre el futuro de la transmisión de la cultura.
De Guillermo Altares, "Primera guerra mundial de la edición", en El País.

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