domingo, 30 de noviembre de 2008

Viviendo

He decidido esperarte como se espera la muerte, nadie sabe cuándo nos llegará, sin embargo no nos preocupamos por ello, vivimos y disfrutamos de la vida, de cada uno de los placeres que se nos presentan, de las desventuras, de las cosas graciosas, de la cotidianidad. Así te voy a esperar, te quiero esperar sin esperarte, voy a vivir y a ser porque he descubierto que nunca podré dejar de ser yo, Moisés y en mí está la felicidad. He cambiado una gran metáfora de mi vida, he roto con una manera de comprenderme y me siento libre.

Antes pensaba que Moisés era infeliz porque nunca había entrado a tierra prometida. Ahora no me enteindo así, yo soy la tierra prometida, en mí está lo más importante de la vida, me he descubierto y he comprendido que las cosas tienen que ser así. En mi yo está toda la susbtancia del mundo, soy los ojos de la naturaleza y cuando escribo lo hago desde ella. Eso me hace muy valioso.

Mi árbol jirafa será para siempre mío, si en algún momento quieres que te lo comparta será cuando tu lo decidas, no te lo daré antes, si no cuando sea necesario.

Las cosas pasarán, el tiempo y tu razón decedirán qué es lo que harás, yo espero, cuando sepas qué hacer, estar ahí. Eso es lo único que te puedo decir. El sol no se tapa con un dedo, la verdad nunca será cubierta con el manto de la mentira y siempre el sol saldrá y calentará las cosas y alumbrará los caminos, porque la luz no muere, porque la verdad no se oculta nunca, porque lo que existe entre nosotros es y seguirá siendo (claro, las cosas pueden ser de otro modo, pero eso el tiempo lo dirá).

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