martes, 29 de abril de 2014

Diccionario editorial: Lectura diagnóstica

Sigo leyendo el excelente blog de Nisaba y estoy aprendiendo mucho de su contenido. Para esta ocasión les quiero compartir el concepto de lectua diagnóstica. Es una desgracia que no me enteré de este proceso cuando empezé a trabajar en la industria editorial, e incluso, aún con los años de experiencia no aplico todo lo que Jacqueline Murillo recomienda. Así que si están empezando a trabajar en el mundo de la industria editorial, o ya tienen sus años en esto, hay que tener presente el proceso de la lectura diagnóstica.

Lo que sigue es un pequeño resumen. El texto completo, que les recomiendo leer, lo pueden consultar aquí.

...leer varias veces antes de corregir no es una pérdida de tiempo. Por el contrario: se gana al final del proceso y se logran cumplir los plazos de entrega tan estrictos en la producción editorial.

Las lecturas diagnósticas tienen muchas ventajas:
  1. Se forma una visión panorámica del texto.
  2. Se identifican los problemas estructurales potenciales.
  3. Quien edita monitorea sus reacciones iniciales, las más genuinas, hacia la propuesta textual (ya sea ficcional o no) y las puede utilizar en las etapas posteriores.
  4. Se valora la propuesta textual tal y como está (ya sea que funcione o no).
  5. Para obras de ficción, se estudian la historia y las relaciones entre sus componentes (trama, personajes, locaciones, desarrollo de los eventos, crisis y soluciones…) antes de entrar al ajuste de cada una.
  6. Para las obras sujetas a un plan de producción o un diseño curricular, se verifica la pertinencia de todos los temas, el apego a los requisitos de contenido y metodología, los vacíos posibles o áreas con necesidad de reforzamiento.
  7. Se identifican las necesidades estilísticas principales: redacción, estilo, errores frecuentes, necesidades normativas ortotipográficas (mayúsculas, siglas, cursivas, comillas, decisiones léxicas).
  8. Se valida el diagnóstico con todas las personas involucradas en la realización del material y se refinan los criterios para las decisiones de corrección antes de señalarlas e implementarlas. Esto evita disgustos innecesarios y reparte la responsabilidad de las decisiones entre todos los miembros del equipo de edición.

martes, 15 de abril de 2014

Diccionario editorial: hoja de estilos

La siguiente entrada es gracias al descubrimiento de un blog de edición llamado Nisaba, tiene entradas sumamente interesantes es posible encontrar información muy útil y reflexiones bastante enriquecedoras, por eso les recomiendo mucho que se hagan sus lectores.


Después de esa breve introducción, agradecimiento y divulgación de la fuente en la que me baso daré paso para hablar de la hoja de estilos, la cual es "el conjunto breve, puntual y conciso de las decisiones editoriales que se aplicarán durante la revisión". Esto quiere decir que en la hoja de estilos van los aspectos débiles de la obra (si la revisión es de contenidos); las decisiones que implicarán correcciones de redacción, sintaxis y discurso (si la revisión es de estilo y comunicación); o si las decisiones versan sobre la unificación tipográfica (si la revisión es ortotipográfica). Por lo tanto, la principal tarea de la hoja de estilos es la de ayudarnos a recordar lo que se ha decidido sobre los diferentes casos a tratar.
          A diferencia del manual de estilo de la casa editorial, la hoja de estilos depende del texto, pues recopila los aspectos normativos y de unificación sobre el mismo. Por dicho motivo es de una extensión breve, lo que facilita la consulta rápida y fácil.
         Jacqueline Murillo, autora del blog Nisaba, señala que cuando se comparte la hoja de estilos se tiene la ventaja de la comunicación entre las personas involucradas, lo que evita reclamos y disputas en etapas avanzadas en el proceso editorial, o bien, que se cometa una equivocación masiva, resultado de los errores de criterio distinta a la elegida por quien está corrigiendo.
         Así que ya saben, si van a corregir algún texto, siempre es bueno apoyarse en una hoja de estilos, la cual se basa en el manual de estilo de la casa editorial (si es que lo tiene), o en los criterios de las personas que están dentro del proceso. Recuerden, es mejor tener anotados los criterios a estar manejando uno por cada caso.

miércoles, 9 de abril de 2014

Ambigüedad y vaguedad: el lenguaje en lo más puro de sí

Recuerdo que cuando leí a Quine me quedó muy claro una cosa: el lenguaje es un tema complicado por todo lo que se juega en él. Además, mi experiencia de la lectura de Quine era en verdad moverse a otro nivel de reflexión, pues aunque sabía que él hablaba del lenguaje y los problemas de comunicación, mi comprensión de sus textos estaba a años luz (además de que estaba contaminado por Martin Heidegger y su lenguaje). Ahora que leí a Adam Schaff y su Introducción a la semántica me di cuenta de las herramientas que me dejó el curso de Teoría del conocimiento son bastante útilles. Sumado este conocimiento a la experiencia laboral y al observar la manera como nos comunicamos, la siguiente frase sólo hace que ame más reflexionar sobre el lenguaje:

Entre los obstáculos que hacen difícil la comunicación humana, es decir, que hacen que ciertas expresiones sean entendidas de diferentes maneras por las partes que se comunican, los principales (si se supone que las partes interesadas saben bien el lenguaje que usan) son: ambigüedad y vaguedad de las expresiones, e hipóstasis lingüísticas.

Y es que pese a la ambigüedad y la vaguedad el lenguaje funciona. Mediante él somos dominados en el discurso (o podemos dominar), en él se construye o da a conocer la ideología, el sentimiento o la pasión; es decir, por medio del lenguaje nos comunicamos. He ahí el reto de escribir, de dar un mensaje, de dejar claro lo que queremos dar a entender, lo que se quiere decir; también he ahí la importancia de evitar la vaguedad y la ambigüedad.

lunes, 7 de abril de 2014

Pensé que era el cansancio

Seguramente les ha pasado que mientras están leyendo un leve calor empieza a recorrer su cuerpo, e inmediatamente sus párpados empiezan a tener un peso diferente -casi se convierten en piezas de plomo-, y las letras de los libros empiezan a brincar de lugar al grado de hacernos pensar que saltamos de un renglón a otro y a otro. Eso me pasó cuando estaba leyendo esta parte del libro de El amor, las mujeres y la muerte de Schopenhauer, pero para mi sorpresa los juegos de línea no eran parte del estado somnoliento en que estaba, éstas eran en verdad unas erratas.


Además está el terrible detalle de los cortes de palabra donde no van, como es el de cua-lidades. Definitivamente esa página tuvo poca fortuna ante la mirada de su revisor.

miércoles, 2 de abril de 2014

Regulación

Dice George Berkeley en su libro Principios del conocimiento humano:

...es el uso el que regula la propiedad del lenguaje, y éste reviste modos y formas que se adaptan a la opinión más común, que no suele ser la más exacta.