lunes, 18 de mayo de 2009

Giberto Owen


Poema en que se usa mucho la palabra amor

Comienza aquí una palabra vestida de sueño más música
llevas puñados de árboles en el viento pausado de Orfeo
en los ojos menos grandes que el sol pero mucho más vírgenes
mañanas eternas y que llegan hasta París y hasta China
ese otro ojo azul de párpados de oro en el dedo
no sabrías sin él Niágaras a tu espalda de espuma
tampoco el sueño duro en que ya nada cabe como nada en el
     huevo
iba el sabio bajo la fábula y volvió la cabeza
nadie sino él mismo recogía las hierbas desdeñadas
así me lloro vacío y lleno de mi pobreza como de sombra

O acabo de inventar la línea recta
todo el horizonte fracasa después de sus mil siglos de ensayos
el mar no te lo perdonará nunca mi Dionysos
recuerda aquella postura en que yo era tu tío y que ha
    eternizado
otra fotografía desenfocada por un temblor de tierra en la luna

viernes, 15 de mayo de 2009

Qué es lo que decimos con las palabras

El otro día estaba redactando un artículo para la revista donde trabajo y al poner la palabra 'ojalá' el word la subrayó como palabra mal escrita, dudando de mi redacción leí cada una de las letras de esa palabra y me di cuenta de que estaba bien escrita, pero como mi trabajo radica justamente en dudar y ver los escrito como algo falible decidí ir a la santa y suma Real Academia Española. Sabía que tenía razón, ‘ojalá’ se escribe con acento, pero me impresionó mucho su origen, señalado en dicho diccionario:













ojalá.
(Del ár. hisp. law šá lláh, si Dios quiere).
1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.

Increíble que una expresión que la mayoría usamos, creyentes o no, ateos o agnósticos, la expresemos con la misma finalidad, la que atinadamente señala la RAE. Por otro lado, parte de nuestra cultura como mexicanos (no sé si las demás naciones) es dejar en manos de Dios lo que nos pasa, porque en parte no nos creemos libres, pensamos en planes divinos y en cosas del destino.

Desafortunadamente no es mi intención continuar sobre las reflexiones del destino y la libertad, mi objetivo era mostrar de una manera muy escueta como manejamos las palabras muchas veces desconociendo sus orígenes y significados.
Verdad de Dios que sí.

martes, 5 de mayo de 2009

Más sobre el pospretérito

Su primer nombre fue “imperfecto del subjuntivo” y atendía a sus dos características básicas: la indeterminación del “término de la acción” y el sentido hipotético, es decir, la incertidumbre, el deseo y la irrealidad. Después, Andrés Bello lo llamó “pospretérito de indicativo” basándose en la referencia al futuro de un pasado. (Y dicen que los que estudiamos filosofía estamos locos.)
Total, una parte sumamente interesante de este verbo, que se encuentra en las terminaciones amaría, comería, cantaría, bailaría, etc., es su flexibilidad del tiempo. Así como lo ven, como ya he dicho arriba, se refiere al futuro de un pasado que al momento de ser enunciado hace una referencia al pasado o al presente o al futuro. Por ejemplo, Emilio dijo que llegaría el viernes. Iré a recibirlo.
Además de esta maravilla encontramos otra característica respecto del verbo. Hay una suposición del futuro que se pueden referir al pasado o al presente. Por ejemplo, Si estuviese aquí, con nosotros, disfrutaría enormemente esta reunión.
Para concluir con esta pequeña reflexión sobre el pospretérito hay que decir que podemos ubicar lo referido en el pasado, en el futuro o en el presente, ya que la dirección de la línea temporal parece referir al contexto.
Así que cuando me refería al post pasado hacía uso pospretérito con una referencia total al presente, es decir, lo no dicho era lo siguiente: Antes sabía que la amaría por mucho tiempo, hoy sólo sé que nunca nos veremos.

lunes, 4 de mayo de 2009

La interpretación de los sueños y un pospretérito perdido

Soy un hombre al que le afectan mucho sus sueños y más cuando se conectan con la realidad. Hace varios días, soñé a mi ex, una mujer a la que todavía puedo decir que amo (por desgracia, no es sano amar a alguien que ya ni ves). El sueño fue como ver una película al más puro estilo de Chaplin, todo era en blanco y negro y mudo. Nos vi, en un cuarto blanco, platicábamos sobre muchas cosas (eso supongo porque el Moisés que estaba del otro lado no escuchaba nada) y platicábamos y platicábamos. El sueño se repitió tres veces más, la misma historia: el cuarto blanco, nosotros platicando y yo sin escuchar nada.

Cuando amaneció y despertó mi hijo, lo primero que hizo fue una serie de muecas, a mi me resultó divertido porque es una buena manera de comenzar un domingo (día que por lo regular suele ser muy pesado), cuando de repente trató de hacer una mueca que hacía la susodicha y me preguntó, "¿papi, recuerdas quién hacía esto?". Ya no hubo más incidentes durante el resto del día, todo transcurrió normal, mi hijo y yo salimos, caminamos, compramos una película, regresamos a casa, la vimos, salimos en bicicleta y llegó la hora en que lo tenía que dejar con su mamá. Al regresar a casa, envuelto en dudas sobre los usos del pospretérito, abrí un libro de gramática que tenía años de no tocar, lo utilizaba cuando daba clases, mucho antes de conocer a la susodicha. En cuanto abrí el libro apareció un papel de color naranja y el teléfono de ya saben que persona. Para mi fue impactante.

Tres veces la soñé, tres veces en un día hizo aparición su nombre. Al día siguiente le escribí un correo. Nunca contestó. No sé si sea bueno o malo, sólo entendí parte de mi sueño... nunca más nos hablaremos, yo seguiré como un fantasma que no ha terminado algo, ella seguirá como seguir...

Por cierto, para Andrés Bello, el pospretérito se basa en la referencia al futuro de un pasado.