martes, 27 de julio de 2010

Editores vs. Escritores

Opiniones de los autores en contra de los editores:

Los editores son hijos del Diablo, para ellos tiene que haber un infierno especial.
Goethe

Vosotros, los macarras, no habléis mal de mis sueños, sin mis sueños no seríais nada.
Céline

A los editores yo los mando, tranquila y dulcemente, al carajo, son una verdadera plaga. [Y añade] Todo se reduce a esta frase, que es imbatible: todos los editores son ricos y todos los escritores son pobres.
García Márquez

Los editores dicen:

Un autor, un escritor lo más frecuente es que no sea un hombre: es una mujerzuela a la que hay que pagar, sabiendo muy bien que está siempre a punto de entregarse a otro; es una puta.
Gaston Galimard

No te extrañe si tu autor es como una mujer encinta en el periodo de salida de su libro, ya que para él se inicia una nueva era; debes saber que tú serás el responsable si el libro no es un gran triunfo, pero hay pocos autores que reconocerán tu leal participación en el éxito.
Ernst Rowohlt

Ten siempre en cuenta el síndrome de los tres meses: a más tardar tres meses después de la salida del libro, el autor constata que el mundo no ha cambiado: tú eres el responsable.
Klaus Wagenbach

Las cartas de rechazo de originales deben ser breves, ya que si no el autor te propinará una respuesta-rio, demostrándote punto por punto que estabas equivocado. En una palabra, que eres un imbécil, aunque esto tú ya lo sabías.
Klaus Wagenbach

* Estos fragmentos fueron tomados de la conferencia titulada "Alegrías y percances de la 'política de autor'" que dictó Jorge Herralde para el aniversario de Fondo de Cultura Económica.

1 comentario:

Caín dijo...

"No he aprendido a sufrir, toda severidad es inhumana"
Juan Carlos Mestre

Luz de un quinquet
9 pintas, 29 latidos, Gillespie,
madrugada, ganas de hablar.
La generación del 77 íbamos a cambiar el mundo en el fututo
pero los electrodomésticos siguen funcionando en el 2007,
como siempre…
Me pregunto:
Por qué un intermitente puede llevarme a la lágrima, de vasta emoción, por qué siento que me responde, cuando se ilumina su automática luz naranja, y que no estoy solo, que somos dos, objetos comunicándose, que la máquina pretende mi atención, sabiendo antes de que se ilumine sin embargo apenas un segundo antes que así será…
No lo entiendo:
Por qué ladra el borracho a los coches que pasan a su lado.
Es de noche.
Hace frío.
Mientras, la gente ahí afuera insiste, empujando sus pesadas rocas, hacia la pirámide.
En las paredes de mi casa se pudre la luz de ayer por la mañana.
Y yo sigo de pie junto a la ventana, sin tomar ninguna decisión.
Podría quedarme a vivir dentro de esta canción.
A night in Tunisia.
Pienso que:
La oportunidad debe ir acompañada de destreza…
Todos los muebles de casa me observan con rostro de preocupación.
No quiero pensar,
para no atraer su atención, con el ruido de mi cabeza.
Un automóvil ha atropellado al borracho, se apagó el ruido y la furia.
Está muerto, pero no siento lástima.
Tampoco sé qué significa eso realmente, si es salvaje, inhumano o inmoral,
pero es cierto.
Y mientras, la gente ahí afuera no deja de insistir, empujando sus rocas.
Me pregunto:
Debe haber algún motivo por el que todo haya adquirido esta forma,
esta forma de costumbre, en que amanece como una herida sin importancia.
Ya no recuerdo qué clase de paciencia me trajo a este lugar...