viernes, 20 de agosto de 2010

Cielo del perezoso

Estoy encantado de leer una y otra vez el libro que me regaló mi amigo Daniel Téllez. Varios son los motivos de mi emoción. En primera, su poesía requiere de una lectura atenta y sesuda, por ello considero que su poesía nos es para cualquier lector. Los referentes son muchos y la investigación que el lector debe realizar es bastante, incluso esto se nota en el uso del lenguaje porque siempre se encuentra una palabra nueva o una conocida pero ya olvidada. Este tipo de poesía, como la de Calderón de la Barca, son de aquellas que más disfruto. El otro elemento que me agradó mucho del libro es el que iré deconstruyendo a continuación:


El juego tipográfico que hay en la portada, pese a que pertenece a la Colección Reino de Nadie, está muy hermanada con la propuesta poética que presenta Daniel Téllez. El diseño de portada me recuerda a un tablero de ajedrez que ha tenido transmutaciones, que se ha visto desgastado por el uso y la costumbre. Leer el primer poema (tonada sobre el rapapolvo) me recordó al título del poemario, sus letras dando la sensación de una caída.


Todo el libro es una unidad y eso lo sabe Daniel, no rompió la unidad en la dedicatoria, y también lo sabe su editor. Como decía antes, Cielo del perezoso no es una lectura que cualquiera puede hacer, de hecho no es una lectura apta para perezosos. Tengo la certeza de que serán los primeros en cerrar el libro.


La edición está cuidada hasta en los más mínimos detalles. Nunca se rompe la estructura del tema de toda la obra. Es por ello que la edición se ve obligada a romper con el diseño normal de un libro. Esto se comprueba en los folios, los cuales se encuentran ubicados en la página non (imagen superior). Otro espacio que muestra esta unidad del libro y del tema es el colofón (imagen siguiente).


En conclusión, si van a una librería y ven Cielo del perezoso, no duden en comprarlo. Es un libro valioso por su calidad editorial, la cual está hermanada con la unión del poemario y de sus temas, así como por la profundidad y lo agudo de la poesía de Daniel Téllez. Además, leer poesía que nos obliga a pensar y a reflexionar cada palabra, es siempre un verdadero alimento para la vista.

Un aporte más de la edición. Está impreso en offset y está cosido. Ambos elementos aseguran una impresión para la posteridad.

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