viernes, 29 de noviembre de 2013

Una experiencia sobre las erratas.

Ayer leí un texto de la revista Nexos que habla sobre la relación del autor con el lenguaje y cómo descubre el plexo de las palabras desde el cambio que puede haber con una errata. En este sentido Antón Arrufat, autor del bello artículo, apunta que una errata puede incluso cambiar la fuerza de un verso y dotarlo de mayor sentido estético, pero también puede ser el dolor de cabeza del escritor. Por otro lado, es la errata, afirma Arrufat, la que nos muestra que los libros no son perfectos y que no se puede confiar en lo que ellos está escrito.
      Desde mi experiencia la errata tiene un valor de entretenimiento, de placer en la revisión de un texto o en la lectura de los libros ya terminados. Una errata es el placer de encontrar una letra fuera de lugar y que a simple vista puede pasar desapercibida; de descubrir una palabra que no acompaña el sentido de la lectura; de pensar que por más quisquilloso que se quiera ser la errata siempre estará ahí, como puesta por un duente, como una mosca y su cagada en el inmaculado texto.
      Les comparto el texto de Antón Arrufat con una de sus muchas frases sobre las erratas:
a la errata, humorísticamente, le daban el sobrenombre de mosca, moscas de la lectura

**Por cierto, si alguien conoce más textos sobre las experiencias de los autores, editores, correctores, bibliofilos, sobre el tema de las erratas, no duden en compartirla al siguiente correo mmartinez.odas@gmail.com y con gusto pondré su aportación en este blog.

2 comentarios:

DesEquiLIBROS Rafael Ballesteros dijo...

Como me ha interesado el artículo citado, he pinchado en él pero no me enviado donde esperaba, sino a la cabecera de la revista.

Por si acaso, he buscado otro enlace que sí envía directamente al texto de Antón Arrufat:

http://www.nexos.com.mx/?p=5430

Un saludo

Moisés dijo...

Muchas gracias por compartir el vínculo que sí funciona.

Abrazo enorme